«La moda argentina tiene que recuperar el pop argentino, lo sexy, lo brandeado, lo chabacano incluso»: entrevista a Josefina Roveta, de Esquina.

Una escena montada con objetos artesanales marcó el tono: dos sillas de madera con los asientos tejidos; sobre una de ellas, hilos naturales, y en la otra fibras largas crudas. En el piso, bandejas de yute con más hilos y arreglos de plantas completaban la instalación. Alrededor de las 20.45 se apagaron las luces y se hizo silencio en Deseo, un club nocturno porteño con una atmósfera libre y provocadora. Comenzó a sonar una melodía más tranquila. En ese instante, ingresó una mujer caminando lento, con su pelo largo suelto, luciendo un vestido negro holgado. Se acercó a las sillas, se sentó y comenzó a tejer con las fibras de chaguar (una fibra textil botánica de origen sudamericano) que estaban en la escena.

Así fue el inicio del desfile de Esquina en la recién finalizada última edición del ciclo «Designers Buenos Aires». El más impactante, posiblemente, de esta última entrega. La marca, creada por la historiadora de arte Josefina Roveta, presentó su colección Otoño Invierno 2026. Fiel a los valores que la diferencian, las prendas fueron realizadas (e imaginadas) en colaboración con comunidades de la cultura Wichí de la región chaqueña del norte del país.

Postal Postal conversó con Roveta sobre el universo cultural detrás de Esquina y el proceso de esta nueva colección.

La gente está bastante enojada con la industria nacional. Durante muchos años se jugó el juego de mirar tendencias de afuera, de traer y de copiar en peor calidad la prenda pero vendértela a un precio de Yves Saint Laurent. Creo que el enojo es responsabilidad de las marcas que no supieron aprovechar la coyuntura de proteccionismo que hubo durante mucho tiempo.

¿Qué te hace seguir apostando por crear moda en Argentina, siendo una industria con tantos desafíos y dificultades?

La gente está bastante enojada con la industria nacional. Durante muchos años se jugó el juego de mirar tendencias de afuera, de traer y de copiar en peor calidad la prenda pero vendértela a un precio de Yves Saint Laurent. Creo que el enojo es responsabilidad de las marcas que no supieron aprovechar la coyuntura de proteccionismo que hubo durante mucho tiempo sin la competencia del mercado global o la competencia, como ahora, de empresas como Shein o marcas de afuera muy posicionadas. Yo no creo que sea lo uno o lo otro, que como estás en Argentina no podés hacer cosas para el resto del mundo. Desde ya que estamos lejos. Simbólicamente, económicamente, culturalmente. No tenemos tantos medios y es una industria pequeña y desconectada de las cadenas globales. ¡Pero aún así se puede hacer mucho desde acá! Más aún con las redes sociales. Y de hecho nos pasa: a nosotros nos pidieron ropa para el Super Bowl de Bad Bunny y nos pidieron ropa para los Oscars. Y no pagamos agencias de prensa internacionales: nos sucede porque para mí el marketing es el producto.

¿De dónde nace Esquina?

Esquina es un proyecto que nace de algo muy personal. Yo soy curadora e historiadora de arte, entonces hay algo de una propuesta que no es tanto sobre la ropa en sí, sino sobre el universo cultural y curatorial que hay detrás, que es el de unir artesanos, todas las temporadas, con nuestro equipo de diseño y generar un lenguaje nuevo que permita que esa historia patrimonial se reactualice e ingrese a la vida cotidiana de argentinos, argentinas y de gente de todo el mundo también.

Convocamos a Moria Casán porque creo que es una mujer visionaria. Una mujer que fue cosificada, objetivizada toda su vida, y hoy es extremadamente poderosa, logró trascender el ser una vedette, el ser solo ese cuerpo infernal. Es una mujer con una lucidez, una ética humana, y además es la representación de la yegua argentina. ¡Qué mejor yegua para ponerse una herradura que Moria Casán!

¿Sentís que la moda anticipa cambios culturales o que más bien refleja lo que ya está pasando en la sociedad?

Sí. Evidentemente la promesa de Esquina, es que es esta cuestión de lo cultural, se alinee de alguna manera con la forma de consumir hoy en día. Con propuestas honestas, auténticas y que eso efectivamente sea así. La gente prefiere consumir algo que detrás tiene una historia ética, una historia ecológica, que consumir algo genérico. Y eso yo lo veo en el resultado comercial de la marca.

¿Qué aprendiste del proceso de trabajo de los artesanos?

Todos los artesanos traen su propia lógica del hacer y es meterse en un microcosmos distinto. Trabajar con comunidades, como trabajamos con la comunidad Wichí en este momento, requiere de un cambio de mindset profundo. Te pone en un eje, en una humildad, en términos de que hay que entender la cosmovisión diferente de otra persona. Nosotros como blancos capitalistas, con nuestros tiempos, nuestra lógica lineal del tiempo. Hay gente que vive de una forma completamente distinta. Entonces es re interesante poder aprender todos los tiempos simbólicos, de las cosmovisiones que están detrás de un objeto concreto que nosotros como occidentales no lo vemos tan así.

Josefina Roveta y Moria Casán: según ella, la verdadera «yegua argentina».

Trabajar con comunidades, como trabajamos con la comunidad Wichí en este momento, requiere de un cambio de mindset profundo. Te pone en un eje, en una humildad, en términos de que hay que entender la cosmovisión diferente de otra persona. Nosotros como blancos capitalistas, con nuestros tiempos, nuestra lógica lineal del tiempo. Hay gente que vive de una forma completamente distinta.

Tu propuesta se aleja bastante de la moda más comercial. ¿Alguna vez tuviste miedo de que no fuera rentable?

En realidad, yo concebí la marca desde un lugar muy maduro, porque yo ya había tenido una marca anterior donde había visto todo lo que estaba mal hecho, pensado de una forma narcisista, de una forma muy del ego del creativo. Yo no tengo ese mindset porque no soy diseñadora, entonces no se me juegan esas cuestiones del ego. Entonces, en Esquina, si bien hay un componente cultural y una cuestión de gestión verdaderamente intrínseca, hay un componente muy comercial también. Yo fui a estudiar management, emprendedurismo, hice un MBA, soy una persona que está detrás de los negocios. Entonces, a mí no se me cae ningún anillo en hacer una marca súper brandeada, en entender los códigos estéticos de las mujeres argentinas, que también eso para mí es un gran error de la moda de autor en Argentina que es: miro lo que hace Margiela, miro lo que hace Celine. Bueno chicos…¡Una mujer argentina es Donatella Versace, le gusta el logo! Hay que retomar esta cosa de lo sexy, de lo brandeado, de lo chabacano, lo erótico. Nosotros hicimos un desfile en un teatro de revistas y nos gusta traer esa parte de lo pop masivo argentino.

¿Qué te interesaba de la energía de Deseo para presentar esta colección?

En realidad se gestionó muy orgánicamente. Hace mucho tiempo estábamos en tratativas para hacer algo juntos. En Esquina todas las temporadas las ideas se van enhebrando, de manera que a veces surge primero la instalación que lo que se va a hacer. En este caso el lugar fue como algo que veníamos hablando hace mucho tiempo, y al ser un club, la idea fue hacer un after party. Al mismo tiempo estamos haciendo una colección vinculada con el Chaguar, una fibra sagrada que representa la cosmovisión de cómo las mujeres wichís bajan del cielo y nacen de esta fibra. Una cosa súper poética, súper rural, y Esquina siempre trabaja en esos bordes bien finitos, esas intersecciones a veces incómodas.

¿Que te inspira de Moria Casán para que haya sido participe de esta presentación?

Creo que es una mujer visionaria. Una mujer que fue cosificada, objetivizada toda su vida, y hoy es extremadamente poderosa, logró trascender el ser una vedette, el ser solo ese cuerpo infernal. Es una mujer con una lucidez, una ética humana, y además es la representación de la yegua argentina. ¡Qué mejor yegua que para ponerse una herradura que Moria Casán!

Fotos: son gentileza Grupo MASS y organización de Designers para POSTAL POSTAL. Ph: Pancho Benvenuto.