
Gachi Hasper llenó el salón y los ventanales de colores vibrantes; Marta Minujín llevó su energía pop con colchones intervenidos; Nicola Costantino armó un jardín de flores y Mónica Millán transformó el lugar en un paisaje textil. Por la planta baja de la sede del Banco Santander, en Paseo Colón y Garay, en el distrito de las Artes de Buenos Aires, pasaron en los últimos años, exhibiciones que, cada una a su manera, transformaron esos metros cuadrados y movilizaron a los visitantes, dejando huella. Diferentes planteos, intervenciones y atmósferas pero siempre con grandes artistas argentinos detrás.
“La visión, desde un principio, fue hacer del hall de entrada del edificio un espacio cultural capaz de tender puentes entre la empresa y la comunidad – le cuenta a POSTAL POSTAL Elena Tavelli, directora artística de la Fundación Santander Argentina –, el impacto social fue siempre un motor y la cultura, como la educación, tienen esa capacidad y, sobre todo, la potencia para transformarnos como personas y como sociedad”.
Si bien el compromiso de Santander con la cultura venía creciendo desde hacía años -acompañando espectáculos, impulsando la circulación de proyectos artísticos a través de su aporte a la Ley de Mecenazgo del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires-, fue en 2019 cuando tomó una nueva forma con el traslado de su sede al Distrito de las Artes y la creación de la Fundación Santander Argentina.

Elena Tavelli: «La visión, desde un principio, fue hacer del hall de entrada del edificio un espacio cultural capaz de tender puentes entre la empresa y la comunidad – le cuenta a POSTAL POSTAL Elena Tavelli, directora artística de la Fundación Santander Argentina -, el impacto social fue siempre un motor y la cultura, como la educación, tienen esa capacidad y, sobre todo, la potencia para transformarnos como personas y como sociedad”.
Ahora, esta coordenada ya ineludible en el circuito de arte porteño, sorprende con la exhibición «Reverso Doble» de los artistas Valeria Maggi y Luis Garay, con curaduría de Mariano Mayer. La propuesta, que se inauguró al público el 10 de abril, fue distinguida con el Premio Fundación Santander a las Artes Visuales 2026, una iniciativa que impulsa el desarrollo profesional de artistas y curadores de todo el país.
El proyecto invita a reflexionar sobre cómo lo que sentimos, recordamos e imaginamos también modela nuestra mirada. Concebida como un paisaje, la exposición abraza la arquitectura en un atardecer interminable y construye un entorno inmersivo a partir de imágenes, texturas, sonidos y colores que activan los sentidos de quienes la recorren.
Elena: ¿Qué significa hoy ejercer filantropía cultural desde una institución financiera como el Banco Santander?
En nuestro caso, no ejercemos como un mero donante o patrocinador, sino como un actor cultural con responsabilidad y legitimidad. A través del apoyo a la producción y la educación del sector, contribuimos al acercamiento de nuevos públicos y la sostenibilidad económica de diversos proyectos culturales.
¿Y cómo puede impulsar o sostener el sector privado a la escena cultural?
Hoy el sector cultural enfrenta dos grandes desafíos que son, principalmente, la informalidad y la dependencia de fondos públicos. Para lograr sostenerse y desarrollarse económicamente, consideramos necesario empezar a integrar miradas y generar valor compartido entre la cultura y las empresas y para ello, el rol del Estado, como puente entre ambos mundos, es esencial.
¿Qué sucede cuando el arte se incorpora a la vida cotidiana de un espacio corporativo como es el caso de este edificio?
La experiencia de encontrarse con una obra de arte o participar de un taller de arte en el ámbito corporativo invita siempre a la sorpresa y abre conversaciones. Una vez, la artista Diana Aisenberg dio un taller de dibujo para colaboradores de la empresa y en la encuesta de satisfacción, uno de los participantes compartió: “Estoy todo el día trabajando con planillas de Excel, me inscribí en este curso pensando que me iban a enseñar cómo dibujar un jarrón con flores y, en cambio, aprendí a equivocarme”.
¿Qué criterios fueron definiendo la programación estos últimos años?
Las últimas exposiciones de arte que tuvieron lugar en la sala de Fundación Santander fueron seleccionadas por su capacidad para dialogar con los valores de la empresa y el compromiso Santander con la sociedad a través de la educación, la empleabilidad y el emprendedurismo.
Por ejemplo, la exhibición de Nicola Costantino fue la primera en emplear a talleres de la economía social para la producción de obra y montaje. La artista rosarina capacitó y empleó a personas que participan de talleres de oficios desarrollados por la Fundación Todavía es Tiempo, a la cual Santander acompaña con programas de formación para el empleo. La exposición siguiente, de Mónica Millán, nacida en la provincia de Misiones, fue realizada en coautoría con una comunidad de mujeres tejedoras y bordadoras de Yataití del Guayrá, en Paraguay, con quienes la artista aprende y trabaja hace más de veinte años, además de dejar capacidad instalada en una localidad vecina a su lugar de nacimiento. Valeria Conte Mac Donell, desde San Martín de los Andes, capacitó y empleó para el montaje de su muestra a personas en situación de vulnerabilidad social que acuden en busca de formación artística y contención a la Escuela Isauro Arancibia, vecina a la Fundación.

¿Qué se viene este 2026?
Inauguramos el proyecto ganador de la segunda edición del Premio Fundación Santander a las Artes Visuales. La elección surgió de un jurado integrado por Guillermo Tempesta Leeds (presidente de Santander Argentina y de Fundación Santander Argentina), Lucrecia Palacios (directora ejecutiva de Fundación arteba), Elena Tavelli (directora artística de Fundación Santander Argentina), Solana Molina Viamonte (directora de Móvil Arte Contemporáneo) y la artista Gachi Hasper analizó más de 150 propuestas y seleccionó tres proyectos finalistas, que fueron anunciados en septiembre pasado durante la Primera Visita Santander a la feria de arte contemporáneo arteba. Por otro lado, vamos a seguir contribuyendo al desarrollo de proyectos culturales a través de la Ley de Mecenazgo del Ministerio de Cultura de GCBA que este año sumaron más de 300 entre ellos, entre los que se encuentran Mozarteum Argentino, TEDx Río de la Plata, Fundación María Elena Walsh, Asociación de Amigos del Teatro San Martín, Feria de Editores, arteba, Juventus Lyrica, Festival NO Convencional, Alternativa Teatral, Casa del Teatro, entre muchos otros.
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Mientras la sala se luce con su nueva muestra, la Escalera Horizontal de Leandro Erlich, una escultura cinética comisionada por el banco para esta sede, altera, como suele hacerlo el artista, la percepción del espectador, generando extrañamiento y manipulando la percepción cotidiana. Nada pasa desapercibido en este rincón creativo al sur de la Ciudad.





