Studio Mutuo X POSTAL POSTAL: «construimos edificios donde nosotras también viviríamos».

Por Santiago Eneas. Fotos: Cata Pellegrini para POSTAL POSTAL.


Paola Precioso y Camila Ambroggi son arquitectas y socias. Antes de decidir emprender y fundar una de las pocas desarrolladoras lideradas por mujeres, ya eran amigas. Con mucha conexión y complicidad. También de viajes compartidos a ciudades como París o a eventos como el icónico «Salone del Mobile» de Milán donde descubrieron que concebían su profesión desde puntos de vista similares y compatibles. Se conocieron trabajando en una desarrolladora donde aprendieron del negocio. Y mientras volvían de una obra en Zona Norte, en uno de esos trayectos con tráfico por la Panamericana, apareció la idea: ¿y si armamos nuestra propia empresa?

Rodeado de una atmósfera de cafés de especialidad, librerías y tiendas de diseño de autor, Tinta refleja la filosofía de esta flamante desarrolladora: proponer espacios donde sus fundadoras también vivirían y no “cubículos” sin alma.

Admiradoras de la obra de Oscar Niemeyer, de la arquitectura chilena y japonesa o de arquitectos locales como el rosarino Rafael Iglesias, Paola y Camila fundaron la desarrolladora y oficina de arquitectura Studio Mutuo (un nombre que es un guiño a compartir, a vínculos honestos de ida y vuelta). Los estudios liderados por mujeres ya no son una excepción, desarrolladoras sí. Lo que según ellas aporta una sensibilidad y forma de hacer las cosas especiales.

Ya lanzaron su primer proyecto del que vendieron, antes de iniciar la obra, el 70 por ciento de las unidades: Tinta. Un edificio de diseño amable con el entorno y pensado para el disfrute, en una ubicación que promete muchísimo: frente a la Plaza de Villa Ortuzar. O sea, en el epicentro – tranquilo y con arboleda -, de un barrio cada vez más “trendy” junto a Belgrano R y Colegiales.

Rodeado de una atmósfera de cafés de especialidad, librerías y tiendas de diseño de autor, Tinta refleja la filosofía de esta flamante desarrolladora: proponer espacios donde sus fundadoras también vivirían y no “cubículos” sin alma. El proyecto, de líneas limpias y magníficos ventanales, cuenta con veinte unidades de 1,2 y 3 ambientes desde 36 m2 a 98m2 con amplias terrazas, parrillas privadas, patios, cocheras y bauleras. Además de espacios de encuentro que comprenden un salón de usos múltiples, piscina, espacio co-working y sala de lectura.

En primer lugar, con «Tinta» no queríamos perdernos una ubicación frente a la plaza del barrio (la 25 de agosto). Después nos pareció que es una zona perfecta, porque Villa Ortúzar, además de que se está poniendo muy cool – con muchos locales con onda, cafés como La Kitchen o librerías como Naesqui de la que me hice adicta -, es un barrio pegado a Belgrano R y a Colegiales. Además es un lugar que nos gustó también para hacer una contribución al espacio público.

¿Cómo fue que decidieron empezar su primer proyecto, el edificio “Tinta”?

Camila Ambroggi: nos pusimos a buscar terrenos como locas hasta que dimos con uno en Villa Ortúzar y nos encantó por varias razones. En primer lugar, no queríamos perdernos una ubicación frente a la plaza del barrio (la 25 de agosto). Después nos pareció que es una zona perfecta, porque Villa Ortúzar, además de que se está poniendo muy cool – con muchos locales con onda, cafés como La Kitchen o librerías como Naesqui de la que me hice adicta -, es un barrio pegado a Belgrano R y a Colegiales. Además es un lugar que nos gustó también para hacer una contribución al espacio público, porque nosotras decimos que un edificio empieza en la calle, en como se relaciona con la gente que pasa delante, con el lugar. Siendo lo más amables posibles con el entorno.

Paola Precioso: no queríamos competir con otros edificios que son todos iguales, y ahí se nos ocurrió también que hubiera departamentos en dúplex, que la gente se sintiera en una casa. Con un diseño increíble.

Camila Ambroggi: ¡Tal cual, yo siempre viví en casa, me crié en Pilar, y a mí me gusta vender algo donde yo también viviría! Una vivienda donde pueda juntarme con mis amigos y hacer vida social.

Paola Precioso: claro, hoy a la gente le gusta mucho salir a comer en grupo, descubrir lugares que son espectaculares, pero también está bueno poder juntarte en tu casa. ¿Y qué? ¿Los vas a invitar a un balconcito mínimo? Preferimos perder “metros cuadrados” pero ofrecer algo donde nosotras viviríamos.

Camila Ambroggi: hace poco otro desarrollador me dijo algo que me quedó grabado: “si vos confiás en el producto que estás construyendo, te va a ir siempre bien”. Y la verdad es que estamos haciendo departamentos con unas terrazas fantásticas con parrilla y vista a una plaza y sus árboles.

Paola Precioso: y son balcones metidos para adentro, que otorgan privacidad.

¿Qué otros diferenciales tiene el proyecto?

Paola Precioso: hay mucho juego de diseño, las plantas son todas distintas. Y realmente a cada departamento lo pensamos desde cómo se va a vivir allí.

Preferimos perder metros cuadrados pero que tengas doble altura y un ventanal de cinco metros con panorámicas a la plaza. Y no hacerte vivir en un departamento cubículo con un techito ínfimo. Preferimos vender un poco menos, pero que la gente que nos elige esté contenta y sea feliz donde vive. Nuestro estilo, y se vio en nuestro evento de lanzamiento con artistas y espíritu festivo, tampoco es el clásico corporativo y frío. Queremos pasarla bien. Mimar a los clientes.

¿Qué es un habitar positivo para ustedes? ¿Cómo lo va a experimentar quien se mude a Tinta?

Camila Ambroggi: el desafío de un desarrollo multifamiliar es poder personalizar la propuesta para cada cliente, y en ese sentido, nuestras unidades están pensadas para que un futuro puedan ir modificándose. Nos gusta que Tinta represente un estilo de vida genuino para cada cliente. Posiblemente sea ideal para un público joven, de primera vivienda o para alquilar. Ortúzar está muy bien conectado. Pero a su vez es un rincón de la Ciudad acogedor y cómodo.

Paola Precioso: obviamente también tenemos “amenities” que no los queremos dejar de lado. Como pileta, terraza, parrilla o una sala de lectura y tranquilidad que puede funcionar también como salón de usos múltiples y cowork (sum).

Camila Ambroggi: ¡y también tenemos parrilla en todos los departamentos! Con un conducto para que no haya humo.  

¿Y por qué se llama Tinta?

Camila Ambroggi: es en alusión a los libros, a la tinta, porque Ortúzar es también un barrio de librerías y de lectores. Como yo, que cada vez que paso por Naesqui no puedo no comprarme un libro.

No es un rubro, el de las desarrolladoras, donde sea tan común que haya dos socias mujeres. ¿Cómo lo viven?

Camila Ambroggi: nosotras contentísimas. No siempre lo dimensionamos, pero hay una sensibilidad femenina que nos distingue. Armamos un equipo muy bueno. Pero claro: también tenemos que lidiar con que hombres que nunca construyeron nada, te den cien consejos (risas). Somos mujeres en un mundo de hombres. Ojo, tenemos dinámicas buenísimas con contratistas y proveedores.

Nos gusta conocer a todos los clientes, que haya un vínculo desde la obra. Nos gusta que nos veamos las caras, también con los proveedores. En Mutuo hay cercanía. Hay diálogo, contacto directo, nos gusta charlar de detalles, hasta del color de cierto mueble, e ir comunicando todos los avances. Otro valor de Mutuo, que lo venimos charlando, es que no venimos a reventar la Ciudad y a hacer cualquier cosa.

¿Cómo ven a la arquitectura de este momento en Buenos Aires? A lo que se está construyendo.

Paola Precioso: se está construyendo con criterio, pero también sin criterio como sucedió siempre.

Camila Ambroggi: para mí la arquitectura siempre fue una forma de expresarme. Me la paso viendo arquitectura, somos todos colegas, y hay desarrolladores y arquitectos que están haciendo cosas estupendas. Pero está bueno de que hay un parámetro de cómo construir pensando en la Ciudad y no tener como único criterio revolear metros cuadrados.

¿Y qué valores estéticos y de arquitectura dirían que representan a Mutuo?

Camila Ambroggi: varias cosas. Nos gusta conocer a todos los clientes, que haya un vínculo desde la obra. Nos gusta que nos veamos las caras, también con los proveedores. En Mutuo hay cercanía. Hay diálogo, contacto directo, nos gusta charlar de detalles, hasta del color de cierto mueble, e ir comunicando todos los avances. Otro valor de Mutuo, que lo venimos charlando, es que no venimos a reventar la Ciudad y a hacer cualquier cosa. Y asimismo, nos concentramos mucho en el disfrute y la comodidad. Que se sienta el confort. Prefiero perder metros cuadrados pero que tengas doble altura y un ventanal de cinco metros con panorámicas a la plaza. Y no hacerte vivir en un departamento cubículo con un techito ínfimo. Preferimos vender un poco menos, pero que la gente que nos elige esté contenta y sea feliz donde vive. Nuestro estilo, y se vio en nuestro evento de lanzamiento con artistas y espíritu festivo, tampoco es el clásico corporativo y frío. Queremos pasarla bien. Mimar a los clientes.