Gabriel Chaile - Cortesía FCM. Foto_ Francisca Vivo(5)

Talentosos, tenaces y consagrados: 18 artistas argentinos que no pasan desapercibidos ni en su país ni en el mundo.

Ya sea cerca del cielo andino en Maimará, Jujuy, o en un taller en un cantón suizo, desde una muestra masiva en un museo de Buenos Aires o en una galería de Nueva York, desde la consagratoria Bienal de Venecia o en una exposición en China, las artes visuales argentinas cuentan con talentos que no pasan desapercibidos ni en su país ni en el mundo. Artistas con obras que van desde la pintura hasta la fotografía experimental que logran reconocimiento en los escenarios clave del arte contemporáneo y cuyas carreras despliegan constancia, audacia tenacidad, provocación e innovación. Con mensajes y exploraciones diversas. A continuación, una selección para POSTAL POSTAL, siempre incompleta, de algunos de sus más notables representantes.

Las artes visuales argentinas cuentan con talentos que no pasan desapercibidos ni en su país ni en el mundo. Artistas con obras que van desde la pintura hasta la fotografía experimental que logran reconocimiento en los escenarios clave del arte contemporáneo. Esta es una selección, siempre incompleta, de algunos de sus más notables representantes.



1) Adrián Villar Rojas: un entramado alternativo de pensamiento donde el tiempo es una fuerza activa.

Gentileza Ruth Benzacar, fotógrafo Panos Kokkinias.

Adrián Villar Rojas (Rosario, Argentina, 1980) se consolidó como uno de los referentes internacionales del arte contemporáneo cuya obra propone, desde el inicio, un cuestionamiento radical a las formas habituales de pensar el tiempo y la coexistencia en el planeta.

Su trabajo, presentado en exposiciones de gran formato y materiales tan diversos como la arcilla, residuos sólidos y cemento, explora de manera constante los imaginarios vinculados al fin del mundo y al Antropoceno, la era geológica actual.

Uno de los hitos de su trayectoria fue la representación de Argentina en la 54.ª Bienal de Venecia en 2011, un momento que marcó un punto de inflexión en su carrera y por el que recibió el noveno Benesse Prize. Este reconocimiento, junto a distinciones como el Sharjah Biennial Prize de la Sharjah Art Foundation en 2015, el Zurich Art Prize del Museum Haus Konstruktiv en 2013 y el Premio Konex (en 2012 y 2022), ilustran el alcance global. La lista incluye premios nacionales como la Beca Nuevo Banco de Santa Fe para Jóvenes Artistas en 2006 y el Primer Premio Bienal Nacional de Arte de Bahía Blanca en 2005.

A diferencia de los enfoques tradicionales, Villar Rojas despliega su práctica artística fuera del orden cronológico normativo, generando una «transversalidad» que busca re imaginar las historias humanas tanto en retrospectiva como en proyección. El artista desafía la linealidad temporal que habitualmente estructura los cuerpos y objetos dentro de la lógica productiva y capitalista. Propone, en su lugar, un entramado alternativo de pensamiento, situado en diálogo con las comunidades, ciudades e instituciones que lo invitan.

Las obras de Villar Rojas evidencian que el tiempo es mucho más que un fondo pasivo sobre el que acontecen los sucesos: en su visión, es una fuerza activa que modela, modifica y, en ocasiones, reintegra las cosas al entorno en que existen. Sus instalaciones y esculturas generan ecosistemas transitorios abiertos a la acción del entorno y de los agentes que lo habitan, sean humanos o no.

Es representado por las galerías: kurimanzutto, Ciudad de México, Nueva York; Marian Goodman, Nueva York, Londres, París; Luisa Strina, Sao Paulo y Ruth Benzacar, Buenos Aires.



2) Florencia Levy: la subjetividad como historia, intimidad y dinámicas de poder.

Gentileza galeria Cott.

Florencia Levy (Buenos Aires, 1979) es una de las referentes de la investigación artística interdisciplinaria en América Latina, distinguiéndose por sus proyectos que exploran la memoria, la arquitectura y la dimensión política de los espacios habitados.

A través de investigaciones de largo aliento, la obra de Levy se adentra en distintas formas de subjetividades vinculadas a la historia, la intimidad y las dinámicas de poder en el entorno construido para humanos y no humanos.

La artista suele poner  énfasis en la resonancia política de lugares y objetos asociados al conflicto y al afecto. Esta aproximación documental se traduce en relatos desplegados en diversos formatos, como video, fotografía, pintura, instalación, publicaciones y colaboraciones, interviniendo situaciones específicas donde convergen historia y memoria.

La artista, formada en Central Saint Martin’s College of Arts de Londres y en la Universidad Nacional de las Artes de Buenos Aires, actualmente codirige la Licenciatura en Prácticas Artísticas Contemporáneas en la Universidad Nacional de San Martín y, desde 2023, dirige el Centro de Arte y Ciencia de la misma institución. Es representada por la galería Cott.

El reconocimiento internacional de Levy se evidencia, entre otras distinciones, por haber obtenido en dos ocasiones la beca Pollock-Krasner Foundation de Nueva York, en 2015 y 2020. Este respaldo le permitió acceder a residencias artísticas en Holanda, Japón, Estados Unidos, Taiwán, Cuba, Corea del Sur, Malasia, Polonia, Israel, China y Suiza.

Su producción, exhibida en destacados espacios internacionales —entre ellos, el Museo de Arte Moderno de Moscú, el Frankfurter Kunstverein en Alemania, el Arko Art Center de Seúl y el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago de Chile—, también fue distinguida recientemente con el Premio Konex Arte y Tecnología 2022 y el 10th Lichter Art Award en Fráncfort en 2021. En 2024, además, representó a la Argentina en la 15ª Bienal de Gwangju, Corea del Sur.

Las colecciones institucionales que albergan obra de Florencia Levy incluyen el Museo Nacional de Bellas Artes de Argentina y el POLIN Museum de Varsovia, datos que fortalecen su posicionamiento en la escena global.



3) Eduardo Basualdo: riesgo sensorial y libertad.


La obra de Eduardo Basualdo (Buenos Aires, 1977) se distingue por su abordaje experimental y filosófico, centrado en la tensión entre el lenguaje y el cuerpo como ejes de la construcción de la realidad.

A través de la ficción, Basualdo expande mapas conceptuales y habilita territorios donde una simple línea se convierte en frontera y posibilidad a la vez, provocando en el espectador una experiencia de riesgo sensorial y de libertad tanto física como intelectual. Esta búsqueda se traduce en instalaciones y esculturas donde los principios del espacio, el cuerpo y la razón dialogan para ofrecer al público una vivencia inmediata, en permanente equilibrio inestable.

Uno de los elementos técnicos recurrentes en su producción es el black foil, material empleado en iluminación teatral que le permite generar grandes volúmenes rugosos. Así, ha ocupado salas completas con estructuras ligeras y colgantes, subvirtiendo la lógica del peso y la monumentalidad. Además, muchas de sus esculturas integran objetos cotidianos —vasos, cuchillos, velas— confrontados entre sí y con el espacio, alcanzando un carácter simbólico con componentes sonoros emitidos por los mismos objetos en secuencias aleatorias, lo que acentúa el costado inquietante de su trabajo.

Quienes se acercan a sus instalaciones encuentran paisajes de alta tensión dramática, donde la expectativa y el peligro conviven con la curiosidad. El público desempeña un rol activo, atrapado por imágenes imponentes y narrativas abiertas en las que el desenlace nunca llega, lo que refuerza la dimensión ficcional y participativa de su propuesta artística.

Basualdo, representado por Ruth Benzacar, estudió Bellas Artes en el Instituto Universitario Nacional de Artes Visuales (IUNA) y se perfeccionó a través de becas como la Beca Kuitca en Buenos Aires, la Scowhegan School of Painting and Sculpture en Maine, Estados Unidos, y la SAM Art Project en París, Francia. Desde 2003, integra el colectivo artístico Provisorio/Permanente.
 
Su trayectoria traspasa el circuito nacional y se consolida en la escena global: participó de la Bienal de Venecia, la Bienal de Gwangju y la Bienal de Lyon, y su obra integra colecciones como las del Hirshhorn Museum de Washington D.C., el Musée d’Art Contemporain de Lyon y el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. En 2014, presentó «Teoría (La Cabeza de Goliath)» en el prestigioso Palais de Tokyo de París y la SAM Art Project.

Presentó, además, muestras individuales en espacios de referencia internacional. En 2018, exhibió «La Cabeza de Goliath» en el Musée d’Art Contemporain Les Abattoirs de Toulouse y desarrolló el proyecto «Perspective of Absence» en el marco de Art Basel Cities Buenos Aires, y también tuvo individuales en el Musée Départemental d’Art Contemporain de Rochechouart en Limoges, Francia («Nervio», 2013), la PSM Gallery de Berlín («The End of Ending», 2012, «Free Will», 2020), la Scrap Metal Gallery de Toronto («Shedding», 2020) y la Galería Bacelos de Madrid («Lengua Osea», 2018), entre otros.



4) Luciana Lamothe: la tensión que articula la obra.


Luciana Lamothe (Buenos Aires, 1975) desarrolló una obra en la que la exploración de la tensión atraviesa cada soporte: desde la escultura hasta la performance y el video, su investigación reconfigura las posibilidades de diálogo entre materiales, cuerpo y espacio, invitando al espectador a integrarse físicamente a la experiencia, abriendo preguntas sobre el significado de la forma, la función y la fuerza en la práctica artística actual.

En la serie Intervenciones vandálicas (2003-2006), Lamothe radicalizó la función de herramientas tradicionales de construcción para convertirlas en instrumentos de destrucción. Allí, los actos vandálicos que plasmó en videos como “Autor material” y “5 acciones” subvierten deliberadamente los binomios de uso-función y construcción-destrucción. Esta línea de investigación se profundizó con la introducción de objetos urbanos en espacios expositivos en “Criminal” y con intervenciones arquitectónicas en obras como “Función”, un andamio afilado que tensionó el concepto de seguridad en la sala.

En ese sentido, el concepto de tensión es articulado en la obra de Lamothe mediante la manipulación extrema de materiales y la invitación a transitar físicamente las instalaciones.


El desarrollo a gran escala de sus instalaciones la llevó a integrarse de nuevo en el espacio público. Así ocurrió en Starting Zone (2018), una torre efímera curada por Cecilia Alemani para Art Basel Cities Buenos Aires, y en Amorfa (2023), en la que performers desplazaron una cinta gigante por las calles del microcentro porteño.

El uso intensivo de herramientas de corte y soldadura ablanda metales y produce tanto cortes lineales como aperturas orgánicas, de reminiscencias vegetales, presentes en Ensayos de apertura (GRB, 2018) y I’m Burning Here (STG, 2019). La participación en ferias internacionales como Art Basel Miami Beach Meridians en 2019, año en que obtuvo la Beca Pollock-Krasner, marcó el reconocimiento internacional a la radicalidad material de su trabajo.

En el plano de la fotografía y el dibujo, Lamothe explora los límites de la visibilidad y la opacidad. Series como Icono no –ganadora del Primer Premio Itaú en 2011–, Encd (2013) y Retrato borde (2022) articulan contrastes de luz y sombra con la ciudad y el cuerpo como escenarios centrales.

La trayectoria de Lamothe, representada por Barro, cuenta con distinciones como el Primer Premio Lichter Art Award (Frankfurt, 2011), menciones en el Salón Nacional de Artes Visuales de Argentina (2021) y selecciones en el Premio Klemm (2021 y 2022), el Premio Adquisición 8M (2022) y el Premio Adquisición Alberto J. Trabucco Escultura (2023). Su participación se extiende a bienales como la 3era Bienal de Montevideo (2016) y la 5ta Bienal de Berlín (2008), así como a exhibiciones en el Palais de Tokyo (París), Kunstraum Kreuzberg/Bethanien (Berlín), el Museo del Barrio (Nueva York), la Fundación PROA (Buenos Aires) y el Museum of Fine Arts Houston (Texas), así como residencias en Skowhegan (Maine). En 2020, fue la representante del envío argentino en la Bienal de Venecia.



5) Gabriel Chaile: el arte como antropología visual.

Cortesía FCM – Fotógrafa Francisca Vivo

En la trayectoria del artista Gabriel Chaile (Tucumán, 1985) se conjugan la antropología, lo sagrado, el humor y la exploración política de las comunidades precolombinas de Sudamérica.

Chaile estructura su obra sobre la noción de «ingeniería de la necesidad», un método que busca, a través del arte, la creación de objetos o estructuras capaces de mejorar condiciones en situaciones límite. De manera complementaria, la «genealogía de la forma» le permite asumir que toda forma u objeto porta una historia arraigada a través de su repetición, la cual se actualiza y resignifica en cada contexto. Estas líneas conceptuales lo transforman en un “antropólogo visual”, cuyo proceso consiste en analizar, deconstruir y reconstituir el entorno en nuevas morfologías cargadas de significados contemporáneos.

A partir de 2023, Chaile presenta la obra «The wind blows where it wishes» bajo la curaduría de Cecilia Alemani en High Line, Nueva York, consolidando así su presencia internacional. La participación en muestras como la Bienal de Venecia —donde exhibió «The Milk of Dreams» también bajo la dirección curatorial de Alemani— y la Bienal de arte contemporáneo de Coimbra en 2022, demuestra el alcance global de su trabajo.

Chaile vive y trabaja entre Buenos Aires y Lisboa, una condición que amplía la resonancia de su propuesta artística, atravesando fronteras y contextos culturales.

El artista exhibió en espacios de alto perfil internacional: en 2023, llevó «Time, Times, Half a Time» a la galería Barro en Nueva York; un año antes, presentó «Where are the Heirs of these Forms?» en De Singel (Amberes) y «Migrantes são bem-vindos» en Kunsthalle Lissabon (Lisboa). El recorrido incluye la muestra colectiva «Soft Water Hard Stone» en el New Museum Triennial de Nueva York (2021), así como «Pés de Barro» en la Galeria Municipal do Porto, Portugal, ese mismo año.

En 2018, Chaile participó en «Diego», una exposición curada por Cecilia Alemani en Art Basel Cities, Buenos Aires, y en «Cosas que ojo no vio» en el Museo de Arte Contemporáneo de La Boca. Destaca también su film «Proto», exhibido en la Galería Ruby de Buenos Aires (2017), además de presentaciones en eventos colectivos relevantes, como la Bienal de Arte Joven en el Centro Cultural Recoleta (2019), la BienalSur en Montevideo, y el Faena Festival en Miami Beach, ese mismo año.

A lo largo de su carrera, multiplicó su participación en ferias internacionales como Art Basel en Basilea y Miami, The Armory Show en Nueva York y arteBA en Buenos Aires, así como exposiciones colectivas en diversas ciudades latinoamericanas y europeas. Este despliegue internacional y la naturaleza de sus propuestas sitúan al artista entre los referentes que, desde el arte contemporáneo argentino, generan reflexión sobre identidad, comunidad y memoria histórica.



6): Mónica Heller: animación digital en los límites del surrealismo.


La artista Mónica Heller (Buenos Aires, 1975) es una referente en animación digital en el arte contemporáneo, con una trayectoria marcada por su participación en la Bienal de Venecia 2022, donde protagonizó una exposición individual en el Pabellón Argentino del Arsenale.

Su enfoque autodidacta en tecnologías 2D y 3D, basado en el uso de CGI de bibliotecas de libre acceso y en una ética de trabajo DIY, le permitió destacarse dentro de la escena artística local. Esta atención individual a los procesos, presente en el desarrollo de cada pieza, genera un perfil que se mantiene diferenciado entre las referencias locales del arte. La variedad en la utilización de recursos y el aprendizaje independiente determinan tanto el método de trabajo como el reconocimiento dentro del sector cultural.

A partir de las animaciones 3D, Heller construye un elenco de situaciones paradojales y absurdas, en la que ingresa a la crítica de la vida contemporánea, con una dosis de humor, moviéndose dentro de los límites del surrealismo.

Entre los reconocimientos recibidos por la artista de la galería Piedras se encuentra el Premio Adquisición del Salón Nacional 8M 2023 y el Tercer Premio de la Fundación Fortabat 2021. Sus proyectos fueron exhibidos no solo en Argentina, sino también en ciudades de Europa, Asia y América Latina, alcanzando muestras en Barcelona, Santiago de Chile, Londres, China y Suiza. A ello se suman colaboraciones como la serie animada “Ciudad Elemental” que cocreó con Marcelo Galindo, y su integración al colectivo experimental Geometría Pueblo Nuevo.

Otros galardones relevantes en la trayectoria de Heller comprenden el Primer Premio Adquisición de la Fundación Andreani 2017, el Premio Estímulo del 72º Salón Nacional de Rosario 2019 y menciones especiales en certámenes como el Premio Kenneth Kemble y la Fundación Itaú.



7) Matías Duville: una visión onírica.


Matías Duville (Buenos Aires, 1974) va a ser el representante argentino en la Bienal de Venecia 2026, llevando su proyecto ‘Monitor Yin Yang’ como obra central de un recorrido cada vez más internacional que desafía los límites tradicionales del dibujo y la instalación.

Los organizadores confirmaron que la curaduría estará a cargo de Josefina Barcia, y la elección marca un hito para un artista cuya obra sobresale por su experimentación material y el abordaje de atmósferas inquietantes, entre la tensión de opuestos, la mutación y el tiempo.

El perfil de Duville no responde a la trayectoria clásica de los pintores de galería. Forjado entre Buenos Aires y Mar del Plata, su trabajo se definió tempranamente por el uso de trazos agresivos, pero es a partir de la exploración de “escenas desoladas” y paisajes que evocan catástrofes naturales donde construye su identidad visual. La primera fase de su carrera estuvo marcada por una indagación constante en soportes, donde la fuerza física del gesto y la materia dejan “huellas en la representación” que se confunden, deliberadamente, con marcas del entorno natural.

Duville describe su método como una “visión onírica de un explorador errante” y, en efecto, algunas de sus piezas parecen fragmentos recuperados de un escenario posterior a un huracán o un incendio forestal.

En 2024, Duville tuvo muestras individuales como «Vertices of Time» en la galería Barro de Nueva York. En ese mismo período, su obra se integró a exposiciones colectivas de alto perfil, como “The Atlantic Ocean” en el Henie Onstad Kunstsenter de Oslo y “Moderno y metamoderno” en el Museo Moderno de Buenos Aires.

En la última década, los recorridos de Duville lo ubicaron en espacios emblemáticos, respaldados por una red de galerías y residencias que incluye a la Fundación Getulio Vargas en Río de Janeiro, el Museum of Latin American Art (MOLAA) de Long Beach y el Drawing Center de Nueva York. Su paso por la 23ª Bienal de Sídney y por ferias como Art Basel Miami Beach muestran la proyección alcanzada, pero también el surgimiento de un circuito mundial donde la obra latinoamericana se lee desde nuevos parámetros.

Además, fue ganador de la John Simon Guggenheim Memorial Foundation Fellowship en 2011, recibió becas de la Fundación Antorchas y del Fondo Nacional de las Artes, y participó en residencias clave como Skowhegan School of Painting & Sculpture (Estados Unidos), Instituto Inclusartiz (Brasil) y Paulo Reis en Ateliê Fidalga, San Pablo (2024).

Los títulos de sus exposiciones recientes —“Desert means ocean”, “Romance Atómico”, “El fondo inestable”— resumen la búsqueda de un balance siempre precario entre naturaleza y artificio, y le otorgan a su participación veneciana un aire de continuidad y salto: la obra elegida para el Pabellón Argentino lleva el nombre de “Monitor Yin Yang”, un claro juego con la dualidad y con la dinámica entre la transformación y el equilibrio.

En cada paso, Duville insiste: “La tensión entre opuestos, la mutación y el tiempo son algunos de los temas que recorren mis últimos trabajos”. Esa declaración encierra más que un credo personal: es una invitación a leer la práctica artística como sitio de inestabilidad, donde la única certeza es el cambio.



8) Sofía Durrieu: cuerpo humano e identidad.

Gentileza Residencia Faara.

En su obra, la artista Sofía Durrieu (Buenos Aires, 1980)  explora los límites del cuerpo y la identidad, entre la escultura, la performance y la instalación.

El recorrido de Durrieu se caracteriza por una formación artística no convencional: estudió Bellas Artes en la Prilidiano Pueyrredón, Filosofía y Diseño Gráfico en la Universidad de Buenos Aires, aunque sin finalizar los programas, y se graduó del Institut Kunst FHNW HGK de Basilea en 2020. Desde hace años, reside y trabaja entre Suiza y Argentina, impulsando una obra que desdibuja las fronteras entre los objetos y las personas, entre lo corpóreo y lo simbólico, entre lo individual y lo colectivo.

La artista centra buena parte de su producción en examinar el contacto físico, tanto entre personas —fomentando la exposición de áreas corporales tradicionalmente protegidas— como entre el cuerpo humano y el objeto artístico, concebido este como otro cuerpo. La función de los objetos es puesta en crisis o redefinida, generando piezas que alternan el humor irónico con la exploración de la angustia y el aislamiento derivados del control social o institucional.

Durrieu utiliza la escultura, la instalación y la performance para crear situaciones en las que los visitantes deben interactuar físicamente con los objetos. Un elemento distintivo de su trabajo es la inclusión de instrucciones en modo imperativo dentro de sus piezas. Estos textos buscan “evidenciar las formas de la crueldad, dureza o violencia de las normas explícitas e implícitas imperantes en la conformación de nuestras percepciones y comportamientos, hábitos públicos y privados y, a la vez, abrir espacios de libertad dentro de esos sistemas lógicos, formales y lingüísticos”, dice su statement.

Sofía realizó exposiciones individuales en instituciones y galerías de reconocido prestigio. Entre las más recientes figuran NN –|– ME en AlteFabrik Rapperswill-Jona, Suiza (2025), Phantom Limb en Kunstverein Heppenheim, Alemania (2024), Protolito/Limen en Ruth Benzacar Galería de Arte en Buenos Aires (2023), y Magenmund/swisskiss en Basilea (2019). En performances destaca Outoforder (Kunsthaus Baselland, 2020) y Caryatid (Kasko, Basilea, 2019). Asimismo, ha participado en exposiciones colectivas en Alemania, Suiza, Italia, España y Francia.

En 2022, fue acreedora del Swiss Art Awards, uno de los galardones artísticos más prestigiosos de Suiza. El año anterior, obtuvo el Kunstkredit Werkbeitrag Basel, confirmando así la recepción de su trabajo en el contexto europeo. Además, fue seleccionada para la residencia Atelier Mondial en Tokio en 2020 y para el programa FAARA en Uruguay en 2025, y ha participado de la beca Landis & Gyr para Europa del Este. Entre otros reconocimientos recientes, figura como finalista en 2024 de la Shizuko Yoshikawa und Josef Müller-Brockmann Stiftung y en el Kunst am Bau Tuffenwies Schulleanlage Stadt Zürich Amt für Hochbauten, ampliando el alcance de su práctica a concursos y apoyos en contextos multidisciplinarios internacionales.

Durrieu reside actualmente entre Suiza y Argentina, manteniendo un itinerario de exhibiciones que comprende arte contemporáneo, performance y participación en ferias y bienales de relevancia, reflejando la creciente internacionalización de su obra.



9) Fernanda Laguna: la emoción y la intuición como guías.


En los últimos años, el trabajo de Fernanda Laguna (Provincia de Buenos Aires, 1972) comenzó a ser observado por instituciones de diferentes partes del mundo, a partir de un trabajo que abarca tanto la artes visuales como la literatura y la gestión cultural desde la década del 90.

Obras de Laguna pueden encontrarse en colecciones internacionales como MoMA, Guggenheim, Reina Sofía, LACMA de Los Ángeles y el Museo Tamayo (México), además de instituciones argentinas como el Museo Moderno de Buenos Aires y el Museo Moderno de Rosario.

Las principales inquietudes que atraviesan su obra incluyen deseo erótico femenino, espontaneidad e irracionalidad y la integración de artesanías e iconografía local junto a materiales frágiles. A esta aproximación se suma una referencia constante a formas modernistas autóctonas como abstracción geométrica y pintura metafísica, utilizada para abordar la desigualdad social desde una óptica personal y directa.

La artista calificó su metodología creativa como “el camino del corazón”, poniendo de relieve su confianza en la emoción e intuición como elementos centrales en la conducción de su trabajo.

En 1999, Laguna, representada por la galería Nora Fisch, cofundó junto a Cecilia Pavón el espacio Belleza y Felicidad, un proyecto editorial y de exhibición que se consolidó como referente de la escena cultural alternativa hasta el cierre de su sede principal en 2007. Desde 2004, la iniciativa mantiene una sucursal en Villa Fiorito, área donde en 2008 Laguna impulsó una escuela secundaria de artes visuales que recibió dos becas del Fondo Nacional de las Artes.

Luego de obtener en 1994 la beca Kuitca y la beca Foundation for Arts Initiatives, la artista comenzó a exponer de forma individual en Argentina y, desde 1996, en exposiciones grupales tanto en el país como en Estados Unidos, Brasil y España.

Participó en la Bienal del Mercosur (Porto Alegre, Brasil), la Bienal de Cuenca (Ecuador), Casa Tomada (Sitelines, SITE Santa Fe) y A Universal History of Infamy en LACMA, entre otras exposiciones internacionales. El programa editorial de bajo costo de Belleza y Felicidad fue el foco de una exposición en Sculpture Center, Nueva York, en 2015. En 2020, presentó una exposición individual en el Institute for Contemporary Art (Richmond, Virginia), centrada en sus pinturas de 2010–2020 e incluyendo Mareadas en la Marea, un proyecto colaborativo que archiva objetos y documentación de recientes manifestaciones feministas en Argentina. En 2022, The Drawing Center, Nueva York, presentó una exposición individual antológica.

Una gran retrospectiva de su obra organizada conjuntamente por el Museo Reina Sofía de Madrid, y el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), fue inaugurada el 12 de marzo de 2026 en Buenos Aires y luego viajará a Madrid, donde se inaugurará en marzo de 2027.


Por otro lado, su producción literaria incluye títulos como Control o no control (Editorial Mansalva, 2012), Fernanda Laguna para colorear (Editorial Mansalva, 2017), Los grandes proyectos (Página/12, 2018) y La princesa de mis sueños (Iván Rosado, 2018). La traducción al inglés llegó en 2015 con Belleza y Felicidad (Editorial Sand Paper press) y Dreams and nightmares (Editorial Les figures), mientras que en 2025 se publicó ¡Muy espectacular! (Reservoir Books), que recopila textos escritos desde 1995.

Laguna, además, participa del colectivo feminista Ni Una Menos y coordina junto a Cecilia Palmeiro el archivo “Mareadas en la marea”. Su labor como curadora se extiende a más de doscientas muestras en Argentina y el exterior.



10) Juan Sorrentino: la dimensión poética del sonido.


Durante 2025, Juan Sorrentino (Chaco, 1978) desarrolló un proyecto con el Art at CERN, el espacio artístico de la Organización Europea para la Investigación Nuclear, lo que revela la proyección internacional del artista sonoro, licenciado en composición por la Universidad Nacional de Córdoba. También el año pasado, participó del TURN Program de Japón, un espacio que promueve el intercambio artístico y la experimentación entre disciplinas.

Sorrentino  es reconocido por incorporar materiales como árboles quemados, cenizas, tierra, ladrillos, metales y polvo, tanto como motores industriales para generar sonidos de baja frecuencia, incluyendo vibraciones sísmicas y de quarks, a menudo fuera del rango auditivo humano. Su obra propone una experiencia sensorial inclusiva que trasciende la percepción convencional del sonido e incluso se abre a públicos con discapacidad auditiva, creando entornos físicos donde el sonido se vive con todo el cuerpo.

El artista explora así los límites del lenguaje sonoro y su dimensión poética a través de obras e instalaciones que integran escultura, performance, video y grabación. Sus piezas pueden emitir frecuencias que no están destinadas únicamente al oído sino a la percepción corporal. En palabras de su propio enfoque, «el sonido no se limita a lo que puede oír el oído humano, sino que se expande a experiencias físicas y viscerales».

La carrera de Sorrentino se extiende a Europa, Estados Unidos y Latinoamérica
, con exhibiciones individuales y colectivas en espacios de referencia como Whitechapel Gallery en Londres, Bonniers Konsthall en Suecia, MAAT en Lisboa, ARGOS en Bélgica y el Círculo de Bellas Artes de Madrid. En América Latina, sus obras han sido presentadas en instituciones como PROA, MACBA, el Palacio Libertad (ex CCK), IMAGO y el Centro Cultural Recoleta en Buenos Aires, así como en museos y centros de arte en Colombia, Uruguay, Perú, Chile y México.

Actualmente, el artista representado por Herlitzka & Co. reside en Buenos Aires y es docente en la Licenciatura y Maestría en Artes Electrónicas de la Universidad Tres de Febrero, así como en la Licenciatura en Artes Combinadas de FADYCC UNNE Chaco. Además, dirige la residencia monte CHACO, un espacio de experimentación e intercambio artístico que subraya su compromiso con la investigación y la docencia. A lo largo de su trayectoria, recibió numerosos premios y sus trabajos forman parte de colecciones públicas y privadas.



11) La Chola Poblete: tradición popular, el cuerpo como resistencia y una potencia política explícita.

Gentileza La Chola Poblete – Fotógrafa Agustina Lamborizio.

La artista La Chola Poblete (Guaymallén, Mendoza, 1989) irrumpió en el panorama internacional como una de las figuras más inquietantes y complejas del arte argentino contemporáneo, tras recibir una Mención Especial en la Bienal de Venecia de 2024 por una obra que desafiaba tanto la iconografía clásica como la política de representación de los pueblos originarios.

Integrando técnicas tan diversas como la pintura en acuarela, la escultura de pan o las instalaciones de hierro, Poblete despliega un cuerpo de trabajo que explora la tensión entre homenaje y denuncia. Su propuesta artística no solo recupera herramientas y formatos vinculados a tradiciones populares y a su propia genealogía sino que los subvierte con una potencia política explícita.

La artista usa su propio cuerpo e inventa sus propios mitogramas, generando una exotización y estereotipación de las identidades indígenas, para que el mito devenga en resistencia y fundir su autobiografía con el reclamo colectivo.

El año 2024 marca un giro en la visibilidad de La Chola Poblete, quien además de la Mención Especial en Venecia, alcanzó una nominación al Baloise Art Prize en Alemania, mientras tuvo exposiciones en MUDEC de Milán y en Art Basel de Basilea con la galería Barro.

Su práctica artística responde a una urgencia política: intervenir los imaginarios históricos y contemporáneos para hacer visibles las zonas grises del relato nacional argentino, atravesando las ambigüedades y zonas indefinibles del relato del pasado y el discurso político actual.

La consolidación de Poblete en la escena mundial se refleja tanto en sus recientes residencias como en reconocimientos previos: Artist of the Year en Deutsche Bank Berlín (2023), Premio Banco Ciudad en arteba Buenos Aires (2022) y Primer Premio Adquisición en el Salón Bicentenario de la Independencia en Mendoza (2016) figuran entre los galardones.

Tuvo muestras individuales como Guaymallén (Museo Moderno Buenos Aires en 2023); Palais Populaire en Berlín el mismo año; MUDEC Milán en 2024, Pap Art (Kunsthalle Lissabon, Lisboa 2023) y Travesía Cuatro (Ciudad de México) y en el Center for Art, Research and Alliances de Nueva York.



12) Tomás Saraceno: fusión (con propósito) del arte, la arquitectura, la ciencia y la tecnología.


La trayectoria de Tomás Saraceno (Tucumán, 1973) se distingue por fusionar disciplinas como el arte, la arquitectura, la ciencia y la tecnología en proyectos que desafían los límites tradicionales y proponen soluciones colaborativas frente a los desafíos ambientales y sociales contemporáneos.

Las propuestas de Saraceno se caracterizan por combinar la exploración plástica y tecnológica con experiencias colectivas, involucrando tanto al público humano como a los “habitantes no humanos” del entorno, entre ellos, las arañas. El artista integra fenómenos imperceptibles para los sentidos, como las vibraciones de los materiales, en instalaciones que modifican la percepción y función del espacio.

Reconocido internacionalmente por sus instalaciones inmersivas y su énfasis en la cooperación entre especies, Saraceno despliega su obra tanto en museos como fuera de circuitos convencionales, llevando sus investigaciones al espacio aéreo, salares y desiertos, y articulando una red de colaboración interdisciplinaria con científicos, especialistas y comunidades locales.

En 2022, fue galardonado con el Premio Konex de Platino de Artes Visuales en Argentina, sumando este reconocimiento a una extensa lista de distinciones como el Golden Madonnina en Italia (2019) y el Alexander Calder Prize en Francia y Estados Unidos (2009). Su trabajo ha sido presentado en instituciones de relevancia global como el Red Brick Art Museum de Pekín (2024), las Serpentine Galleries de Londres (2023) y el SFMOMA de San Francisco (2016), además de múltiples bienales, incluidas la Bienal de Venecia (2009, 2019, 2020) y la Bienal de Enova en China (2024).

Un bloque central de su obra son los proyectos que examinan alternativas de transporte, comunicación y formas habitacionales sustentables. Para ello, desarrolla investigaciones junto a equipos interdisciplinarios y comunidades locales
, llevando sus instalaciones a paisajes abiertos, donde trasciende los límites de galerías y museos. En 2020 Saraceno realizó “Fly with Aerocene Pacha” en Salinas Grandes, Argentina, una propuesta pionera de vuelo humano sin combustibles fósiles. Este año, regresó al lugar con el proyecto “El Santuario del Agua”, una instalación que se propone como monumento y como modelo de turismo comunitario y autogestionado por la población local.

Saraceno estudió arquitectura en la Universidad Nacional de Buenos Aires y obtuvo posgrados en la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova (Buenos Aires, 2000) y la Städelschule de Frankfurt am Main (Alemania, 2003). En 2009, asistió al Programa Internacional de Estudios Espaciales en el Centro Ames de la NASA en Silicon Valley, lo que marcó el inicio de una colaboración constante con instituciones científicas y tecnológicas.

Desde 2012, mantiene una residencia en el MIT Center for Art, Science & Technology (CAST) en Cambridge, Estados Unidos, y entre 2014 y 2015 colaboró con el Centre National d’Études Spatiales (CNES) en París, Francia. Sus investigaciones han recibido apoyo de distintos organismos: en 2003 y 2004, la Hessische Kulturstiftung le otorgó una residencia en Rotterdam, Países Bajos.

La proyección internacional de Saraceno se sostiene en una agenda de exposiciones y festivales que abarca desde la década de 1990 hasta la actualidad. En 2024 participó en la primer Bienal de Arte de Enova en Langfang, China, y en la Trienal de Gangwon, además de la próxima EXPO 2025 en Osaka. Su obra ha estado presente en espacios de referencia como el Palazzo Strozzi de Florencia (2020), el Palais de Tokyo de París (2018, 2015), el Museo Nacional Thyssen Bornemisza de Madrid (2019) y el The Shed en Nueva York (2022, 2021), entre otros.



13) Agustina Woodgate: ¿cómo desmantelar los códigos de la dominación?


Agustina Woodgate (Buenos Aires, 1981) se consolidó en el circuito internacional como una de las figuras más radicales en la exploración de los sistemas de poder, las teorías de valor y las lógicas que organizan la vida social y política. Su obra trasciende lo formal y se sumerge en la crítica de las estructuras que definen el espacio público y privado, desmantelando los códigos y discursos de dominación a través de estrategias poéticas y lúdicas.

El trabajo de Woodgate no se limita al objeto artístico tradicional; se despliega en una multiplicidad de intervenciones que desmontan el orden establecido. Desde lijar mapas y billetes —una manera de borrar y reformular símbolos de autoridad y economía— hasta dibujar rayuelas que invitan a reconfigurar el espacio, sus piezas proponen caminos alternativos para repensar la realidad. Además, se involucra con comunidades desplazadas, les da voz y empleo a quienes están fuera del radar institucional y reutiliza los residuos sociales para generar obras que, más que contemplarse, activan la percepción y la acción.

Instalada entre Ámsterdam y Buenos Aires, la artista expone consistentemente en los escenarios internacionales más exigentes y diversos. En 2019, fue seleccionada para la prestigiosa Whitney Biennial en Nueva York, un foco decisivo para la proyección internacional de cualquier artista emergente o consolidado.
Del mismo modo, participó en la Biennial of the Americas en Denver (2021), ArtPort en Tel Aviv (2015), y Playpublik en Cracovia (2014), sumando estaciones en espacios emblemáticos como el KW Institute for Contemporary Art de Berlín, el MASS MoCA de Massachusetts y el Faena Arts Center de Buenos Aires.

Entre las muestras individuales recientes destacan “Chorros” (Barro, Buenos Aires, 2023), “Facing Earth” (George Washington University, Washington DC, 2020), “Cosmética” (Spinello Projects, Miami, 2017) y “Común y Corriente” (Barro, Buenos Aires, 2016). Su presencia colectiva se repite en ferias de referencia como arteba y Art Basel, además de bienales y muestras temáticas sobre el arte y la ecología, la crisis climática y las nuevas cartografías urbanas.

La multiplicidad de becas y premios que obtuvo Woodgate da cuenta de la vigencia de su propuesta y de su aceptación en contextos institucionales exigentes. En 2019, fue reconocida con el Elies Award de Oolite Arts y la South Florida Cultural Consortium Fellowship, distinciones destinadas a prácticas innovadoras en el arte público y social. A esto se suman residencias internacionales en hubs como el Montalvo Art Center en California (2017), el ArtPort en Tel Aviv (2015), Elsewhere en Carolina del Norte (2012) y el Vermont Studio Center.

En 2024, inauguró Ballroom en el Peabody Essex Museum de Salem y More Heat Than Light en Stroom, en La Haya, consolidando una agenda que la ubica en el epicentro de la contemporaneidad.

Sobresale la articulación entre Latinoamérica, Europa y Estados Unidos: las becas de la Knight Foundation en Miami y NALAC en San Antonio, los premios recibidos en instituciones como el Orlando Museum of Art y la Joan Mitchell Foundation en Nueva York, y su primera residencia internacional en la Escola Art E de Florencia, cuando apenas tenía 18 años.

Al revisar la trayectoria de Agustina Woodgate, el hilo conductor es la tensión entre lo lúdico y lo institucional, entre la denuncia y la posibilidad transformadora del arte. Con piezas que devuelven agencia al espectador y desestabilizan las jerarquías del sentido, su obra demuestra que el arte contemporáneo puede ser una herramienta eficaz para evidenciar las relaciones de poder que rigen en la sociedad y para convertir el excedente social en una oportunidad de percepción y acción.



14) Leandro Erlich: el arte como experiencia colectiva.

Gentileza Malba – foto: Alejandro Guyot.

Sin dudas, Leandro Erlich (Buenos Aires, 1973) es el artista con mayor repercusión popular de esta selección. Su última gran muestra en el país, “Liminal”, desarrollada en el Malba en 2019, tuvo alrededor de 250 mil visitantes, siendo la más visitada del espacio que este año cumple un cuarto de siglo.

La obra de Erlich redefine la percepción cotidiana y explora el potencial del arte como experiencia colectiva, movilizando a visitantes de museos internacionales y emplazando su producción en diálogo constante con los contextos sociales donde se exhibe. Reconocido por intervenciones a gran escala que recrean espacios familiares con detalles alterados, el artista argentino convoca a los espectadores a descubrir, experimentar y resignificar el entorno, en una propuesta que trasciende la contemplación pasiva.

A través de reconstrucciones que simulan desde el agua caminable hasta la gravedad desafiada, invita a los participantes a recorrer escenarios reconocibles que pronto se revelan trastocados. Como destaca la crítica Andrea Giunta, sus piezas pueden ser leídas como memoriales de tragedias colectivas, pero también abren alternativas imaginativas que democratizan experiencias normalmente inaccesibles, tales como la vista interior de un avión o la reflexión sobre «la radical estandarización urbanística» y la aceleración del tiempo globalizado.

En cuanto a la metodología, Erlich despliega estrategias de desplazamiento, duplicación y descontextualización que intensifican la ambigüedad visual y confrontan a los espectadores con elementos cotidianos en entornos que parecen desafiar las leyes físicas. De este modo, amplía los límites de lo conocido y habilita nuevos modos de experimentar la realidad.

Erlich inició su carrera a los 18 años con una muestra en el Centro Cultural Recoleta (Buenos Aires). Posteriormente, participó en el Core Program de Houston en 1998. Dos años después, fue invitado a la Bienal del Whitney Museum y, en 2001, representó a Argentina en la 49° Bienal de Venecia. Su obra «Swimming Pool», presentada en este evento, se integró a las colecciones permanentes del 21st Century Museum of Art of Kanazawa (Japón) y del Voorlinden Museum (Países Bajos).

A lo largo de su carrera participó en exposiciones tanto individuales como colectivas. Entre los espacios más destacados figuran el CAFAM Museum de Beijing (2019), el MALBA de Buenos Aires (2019 y 2015), el HOW Art Museum de Shanghai (2018), el MORI Art Museum de Tokio (2017/2018), el Centre Pompidou de París (2011), el Museo Reina Sofía de Madrid (2008 y 2009), y el PS1-MoMA de Nueva York (2008), entre otras.


En años recientes, las muestras han incluido sedes como el PAMM de Miami (2022), el MFAH de Houston (2022), el KEW Garden de Londres (2022), y el CCBB de São Paulo y Río de Janeiro (2022 y 2021), así como la Galeria Xippas de Uruguay y la Galeria Ruth Benzacar de Buenos Aires.

Durante 2024, su trabajo se podrá ver en el Kunstmuseum de Wolfsburg, la Galleria Continua de San Gimignano, la Nuit de la Culture en Esch-sur-Yvette y el Liberty Science Center de Jersey City, entre otros espacios y el año pasado en el AMOS REX de Helsinki, la Fundación MACRO de Buenos Aires, la Galería Prats Nogueras Blanchard de Madrid y el Hospicio infantil Tsurumi en Osaka

Sus obras integran colecciones públicas y privadas de referencia internacional, como la Tate Modern (Londres), el Musée d’Art moderne y el Centre Pompidou (París), y el XXI Century Museum of Contemporary Art (Kanazawa, Japón). Fue seleccionado para bienales en São Paulo, Shanghai, Echigo-Tsumari, La Habana, Estambul y Whitney, consolidando una presencia continua en los grandes circuitos del arte contemporáneo.

Erlich desarrolló también instalaciones permanentes en el Towada Art Center (Japón), el KAMU de Kanazawa (Japón) y la Fundación Santander de Buenos Aires. Actualmente, Erlich reside y trabaja entre Buenos Aires y Montevideo.



15) Candelaria Traverso: el norte argentino -y sus creencias- como espacio determinante.



La artista (Córdoba, 1991) reside y produce actualmente en Maimará, Jujuy, siendo el norte argentino y sus circuitos informales de comercio textil, un escenario determinante de su investigación y acción artística.

En su trabajo explora los lazos entre la identidad, el territorio y los saberes ancestrales, integrando materiales de vestimenta usada que recorren largas distancias antes de resurgir en sus obras. Su trabajo forma parte de una renovación de la investigación sobre los sistemas de intercambio y las prácticas comunitarias contemporáneas.

En 2019, Traverso exploró la figura de la Chakana —la cruz escalonada de la cosmovisión andina— para luego centrarse en el Qhapaq Ñan y el sistema de relaciones humanas y comunitarias que implica el concepto de Chaka-Runa. El foco en los territorios y la articulación entre prácticas tradicionales e identidades presentes marcan una constante en su producción.

En su proceso creativo reciente, Traverso redirigió el eje de su obra hacia el sistema de caminos incaico Qhapaq Ñan y la noción de Chaka-Runa —término que significa “persona-puente”—, lo que le permitió vincular la experiencia personal con los rituales colectivos como fiestas e intercambios. Esta metodología, en palabras de la propia artista, consiste en articular “los cruces y diálogos de distintas disciplinas artísticas” como parte de una formación “siempre en presente”. Esta estrategia le valió distinciones en premios como 8M, Klemm y Andreani a lo largo de los últimos años.

En sus recientes exposiciones —entre ellas, Candelaria Traverso. Chakanas (Instituto de América–Centro Damián Bayón, Granada, 2025 y Casa de América, Madrid, 2024); Otro posible es posible (Herlitzka & Co., Buenos Aires, 2024); Antes de América, fuentes originarias de la cultura moderna (Fundación Juan March, Madrid, 2023–2024); y El rigor de las formas geométricas (Juan Carlos Maldonado Collection, Miami, 2023–2024)—, presentó piezas confeccionadas íntegramente con ropa de segunda mano, muchas de ellas provenientes de ferias y mercados informales de Jujuy, adonde llegan tras cruzar fronteras desde Chile o Bolivia.

Traverso, quien además participó activamente como feriante, resignifica estos textiles traduciendo sus recorridos previos en capas de memoria y utilidad, en lugar de ostentación. Esta reutilización, lejos de la lógica de la marca, convierte cada prenda en soporte de nuevas narrativas y resignificaciones.


Su recorrido académico y formativo resulta igualmente múltiple. Traverso se formó como licenciada en Artes Visuales en la Universidad Nacional de Córdoba y sumó a su práctica clínica la cátedra libre de Silvia Rivera Cusicanqui (2023), el programa de ABele (2020–2023), el posgrado EPPAC de la UNC (2023), la Diplomatura en Feminismos Comunitarios de Abya Yala (2022) y el programa Agentes de CIA (2016). Además, integró talleres y clínicas con referentes como Roberto Jacoby, Claudio Ongaro Haelterman y Carla Barbero, y profundizó en la diplomatura en Feminismos Comunitarios, Campesinos y Populares dictada por la activista boliviana María Galindo en la Universidad Nacional de Jujuy. Su obra se encuentra en el acervo de museos como el Reina Sofía de España y el Moderno de Buenos Aires, entre otros.



16) Guido Yannitto: uno de los referentes más singulares del arte argentino actual.


La obra de Guido Yannitto (Mendoza, 1981) destaca por su investigación sobre el vínculo entre lo visual, las culturas populares y los procesos textiles, una posición que lo llevó a convertirse en uno de los referentes más singulares del arte argentino actual.

Su recorrido se enmarca no solo en la búsqueda formal, sino en una profunda reflexión sobre la transmisión de identidades y saberes culturales. La persistencia de Yannitto en trabajar fuera de los polos convencionales y la independencia respecto al mercado de arte consolidan una voz única, modelada por experiencias tanto locales como internacionales.

Actualmente, Yannitto, que se crió y desarrolla su obra en Salta, realiza una investigación sobre “Pajita” García Bes —artista clave para la expansión del textil en el noroeste argentino— gracias al apoyo de la Beca Trabucco. Además, es el director de Remota Galería, un proyecto que, junto a Gonzalo Elias, resultó ganador del premio Insitu en ArteBA 2023 en la sección Utopía como una de las mejores galerías de arte contemporáneo y también obtuvo el X Premio Opening en 2024 por su stand en ArcoMadrid 2024.

Su formación inicial se concreta con la obtención del título de Licenciado en Pintura por la Universidad Nacional de Córdoba en 2005
. A partir de ese punto, su trayectoria se enriquece con una experiencia en Ciudad de México, donde amplía sus herramientas conceptuales en talleres particulares. En 2009, su participación en el programa de artistas de la Universidad Di Tella marca un hito en su apertura hacia el arte contemporáneo de Buenos Aires.

Las residencias internacionales y el reconocimiento institucional amplían su alcance. Entre 2016 y 2019, Yannitto es seleccionado para residencias artísticas internacionales en Flora (Bogotá, Colombia), Jan Van Eyck (Maastricht, Holanda), Pivo (Sao Paulo, Brasil) y RAVI (Lieja, Bélgica). Este trabajo le permite consolidar una red de vínculos y referencias que fortalecen el carácter híbrido de su obra. En 2019, obtiene el primer premio nacional en la categoría Textil del Salón Nacional en Argentina. También desde ese año colabora con Andrei Fernandez en el proyecto Thañi, que impulsa la labor de un grupo de tejedoras wichís en el norte de Salta. Su objetivo es acompañar la inserción de estas creadoras en el campo del arte contemporáneo, subrayando el potencial de los saberes ancestrales para generar nuevas narrativas.

Las obras de Yannitto integran colecciones institucionales nacionales e internacionales: Museo de Arte Contemporáneo de Salta, Banco Itaú Argentina, Museo Macro en Rosario, Museo Caraffa en Córdoba y la Universidad de Maastricht en Holanda.



17) Claudia Alarcón: piezas textiles como conversación colectiva.


Claudia Alarcón (Santa Victoria Este, Salta, 1989) es una artista textil y referente del pueblo Wichí, que integra una comunidad que se asienta en la ribera del río Pilcomayo, en el noreste de Salta, donde el tejido en fibras vegetales se manifiesta como un hilo conductor entre generaciones, economía y memoria colectiva.

Con una práctica profundamente enraizada en los saberes de las mujeres mayores de su familia, Alarcón extendió ese legado ancestral desde la comunidad La Puntana 2 hacia escenarios nacionales e internacionales, donde sus obras dialogan tanto con la tradición como con nuevas formas y cromatismos extraídos directamente de la naturaleza que la rodea.

En ese sentido, es fundadora y referente de la organización Thañí/Viene del monte y lideró también el colectivo Silät, que agrupa a cien mujeres tejedoras de generaciones diversas pertenecientes a comunidades Wichí en las regiones de Alto la Sierra y La Puntana. Su método implica un riguroso proceso de búsqueda, recolección y preparación de la fibra de chaguar —planta emblemática del monte chaqueño—, cuya transformación en hilos permite crear piezas textiles con motivos geométricos e imágenes inspiradas en su entorno inmediato.

La técnica de tejido Wichí es mucho más que un recurso decorativo o utilitario: representa una transmisión madre-hija desde la infancia y una vía de economía autogestionada, donde las jóvenes aprenden a hilar y tejer objetos funcionales a partir de los 12 años.Los textiles son además una forma de comunicación no verbal, una conversación colectiva entre mujeres que da cuenta de la valoración de las formas intuitivas y los mensajes de los sueños en la cultura..

Alarcón, representada por Remota Galería, completó su educación secundaria dentro de su propia comunidad. Entre sus iniciativas de formación y liderazgo, fue capacitadora en el Proyecto “Bosques Nativos y Comunidad” y tomó parte en talleres gestionados por el INTA y el Proyecto Euroclima+, además de recibir apoyo del Fondo Ciudadano de Cultura de Salta en 2020. Es madre de dos mujeres y reside actualmente en la Comunidad La Puntana 2, donde vive y trabaja.

Desde 2019, sus tejidos formaron parte de exposiciones colectivas en espacios como la Usina Cultural de Salta, ifa-Galerie de Berlín, el Museo Nacional Terry en Tilcara, el Museo de Bellas Artes de Salta, la Fundación Migliorisi de Asunción durante la tercera edición de la BIENALSUR y la Casa del Bicentenario de Buenos Aires. Además, su colaboración en el proyecto “Los colores del monte” junto al artista alemán Olaf Holzapfel y la curadora Andrei Fernández, financiado por el Instituto Goethe, derivó en una primera muestra en la galería Knust Kunz de Múnich. Su obra también formó parte de la Bienal de Venecia de 2024.



18) Esteban Pastorino: nuevos horizontes de la fotografía.


Esteban Pastorino (Buenos Aires, 1972) desafió las fronteras convencionales de la fotografía al crear un sistema propio de cámaras que, montadas en cometas y controladas a distancia, le permitieron capturar imágenes cenitales de espacios públicos y paisajes, distorsionando la percepción de escala y profundidad para el espectador. Este enfoque innovador, que remite visualmente a dioramas o maquetas, no solo transformó la narrativa visual contemporánea, sino que posicionó a Pastorino como una de las figuras más originales del arte fotográfico en América Latina y Europa.

La técnica de Pastorino se distingue por la confección manual de una cámara de cartón de 10 x 13 cm, que puede ser lanzada al aire mediante una cometa o ubicada en lugares elevados. Estas cámaras, fabricadas para producir un desenfoque intencionado, generan una ilusión de reducida profundidad de campo que induce al espectador a dudar si observa una escena real o una reproducción a escala. Sin embargo, la existencia de detalles de alta nitidez desmiente toda confusión y revela la naturaleza auténtica de los escenarios retratados.

Pastorino completó estudios técnicos en el Colegio Otto Krause y cursó ingeniería mecánica en la Universidad de Buenos Aires. Posteriormente, profundizó en fotografía publicitaria en el Instituto Fotodesign y participó en los talleres de Juan Travnik y Fabiana Barreda, referentes de la experimentación visual. Su formación internacional incluyó residencias en la Rijksakademie van Beeldende Kunsten (Ámsterdam, Países Bajos) y la Casa de Velázquez (Madrid, España).

A lo largo de su carrera, Pastorino realizó exhibiciones individuales en instituciones como el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (2003), el Museo de Arte Moderno de Medellín en Colombia (2008), la XI Bienal de Cuenca en Ecuador (2011), el Museo Emilio Caraffa en Córdoba, Argentina (2012) y Fotografijos Muziejus en Šiauliai, Lituania (2015).


Las distinciones recibidas subrayan la influencia de su obra en la escena artística. Entre ellas figuran el Premio al Fotógrafo (2001) y Mejor Muestra de Fotografía (2006) otorgados por la Asociación Argentina de Críticos de Arte, así como los premios Leonardo a la Fotografía (2001), Fundación Konex (2012 y 2022) y la selección en el Premio Colección Fortabat (2021). Ha sido también beneficiario de becas de la UNESCO (2004), la Fundación Antorchas (2004) y el Fondo Nacional de las Artes (2011).