«Los noruegos no somos tan ideológicos, somos pragmáticos, el clima nos enseñó a cooperar»: entrevista al embajador de Noruega en Argentina, Halvor Sætre.

Su país es, en el imaginario, paradigma de perfección y desarrollo y estilo de vida nórdico. POSTAL POSTAL se reunió en la embajada para conversar sobre costumbres, geopolítica y derrumbar mitos como que son un pueblo frío y distante.


Por Joaquín Sánchez Mariño, exclusivo para POSTAL POSTAL. Fotos: Carla Nastri para POSTAL POSTAL.


El embajador de Noruega en Argentina, Halvor Sætre, es una persona que sobresale y lo decimos en principio en términos visuales porque con una estatura de alrededor de los dos metros, es una de las personas más altas que uno puede encontrarse en el barrio de Retiro. POSTAL POSTAL se reunió con él en la embajada de Noruega, una oficina moderna – despojada, funcional, con arte en sus pasillos, y con buen gusto, nórdica en definitiva -, en la calle Pellegrini, casi donde desemboca sobre Libertador. En la entrevista se encargó de derrumbar mitos y clichés que se tiene en esta parte del mundo sobre los escandinavos, como que son gente distante y seca y recordó que la relación entre su reino y nuestro país viene de larga data y está cargada de afecto desde que la Corbeta Uruguay realizó la epopeya de rescatar en 1903 a la tripulación sueca y noruega que, liderada por el Capitán Charles Larsen, había quedado varada durante más de un año en el más gélido y hostil de los territorios del planeta.

En la charla reveló rasgos de la idiosincrasia del pueblo cuyo país es, como lugar común, un paradigma de perfección y desarrollo en el imaginario – “somos mucho más pragmáticos que ideológicos –“; trazó paralelismos entre el boom petrolero que vivió Noruega y Vaca Muerta; y explicó porque lo que más le preocupa del contexto europeo es que Rusia “ahora entró en modo de guerra y si gana en Ucrania, quién será el siguiente”. Luego de que la fundación Nobel, con sede en Oslo, le otorgara el último Premio Nobel de la paz a la líder venezolana María Corina Machado, Donald Trump quien esperaba el galardón, se mostró ofendido. Pero el representante diplomático recordó que ni el Estado ni el gobierno noruego tienen nada que ver con esa distinción.

Los noruegos no somos ni fríos ni formales. Nos gusta abrazar a nuestros amigos y familiares. Somos un país históricamente muy igualitario, la gente es igualitaria. Si comparamos a Noruega con Suecia y Dinamarca, a diferencia de ellos nosotros no tuvimos una historia tan antigua de aristocracias. Somos un pueblo que tuvo que dominar la naturaleza y poder vivir con un clima frío. Una definición concreta de cómo somos es que somos pragmáticos y no tan ideológicos. Para resolver desafíos tuvimos que cooperar. Por eso no somos formales, pero sí ordenados.

Sabía algunas cosas de los argentinos pero una vez que llegó…¿Con qué se encontró? ¿Cómo podría decir que son? ¿Qué fue aprendiendo sobre nosotros?

Claro, lo que fui descubriendo fue más el alma de los argentinos. Para mí es toda una aventura estar acá. Son una cultura muy fuerte. Y Buenos Aires es una ciudad tremenda. Para mí es una de las ciudades más interesantes del mundo y con un pulso diario y una oferta cultural que es magnífica. Cientos de librerías (nota de POSTAL POSTAL: con 25 librerías cada cien mil  habitantes, es la ciudad con más librerías), la escena del teatro que es tan activa y sigue tan vigente, todos los conciertos. Los argentinos para mí son muy amables y siempre tan abiertos. Entre los noruegos, tienen una buena imagen. Hay tantas cosas positivas, que para nosotros como diplomáticos, estar designados en Argentina es un privilegio.

Cuando nos saludamos, lo hicimos con un beso. ¿En Noruega es normal eso entre dos hombres al saludarse?

Sí, en las últimas décadas se volvió un poco más frecuente. Las formas cambiaron con mi generación. Los noruegos igualmente tenemos la costumbre de abrazar a los amigos y a los familiares. En Noruega yo soy muy de abrazar, por eso me sentí como en casa en Argentina.

En el imaginario popular, se piensa a los noruegos y escandinavos como personas frías. No sólo por el clima, sino por la idea de que el nórdico es formal y distante. ¿Es así o es un”cliché”? ¿Cómo son los noruegos?

Los noruegos no somos ni fríos ni formales. Somos un país históricamente muy igualitario, la gente es igualitaria. Si comparamos a Noruega con Suecia y Dinamarca, a diferencia de ellos nosotros no tuvimos una historia tan antigua de aristocracias. Somos una sociedad con menos formalidades que otros países. Eso es peculiar. Somos un pueblo que tuvo que dominar la naturaleza y poder vivir con un clima frío. Una definición concreta de cómo somos es que somos pragmáticos y no tan ideológicos. Para resolver desafíos tuvimos que cooperar. Por eso no somos formales, pero sí ordenados. Nos tuvimos que organizar bien. Durante cuatro siglos estuvimos dominados por Dinamarca. Después de las guerras napoleónicas tomamos nuestras propias riendas. Nuestra Constitución se escribió en un barco en 1814. Es la segunda más antigua del mundo que sigue en rigor.

Respecto al orden en Noruega, puede que eso se perciba en las relaciones de amistad. Tengo amigos noruegos y me comentaron que para encontrarse no existe lo espontáneo – ¿che, en qué andás –, sino que es todo más planificado. ¿Es así?

Depende, en una ciudad como Oslo, se parece más a Argentina. No es lo mismo un noruego que hace su vida en el centro de la capital, que uno de otra parte. Pero hay que entender algo: todo cambia en Noruega cuando llega la primavera. La gente empieza a salir, a hacer planes, a reunirse. Podríamos decir que durante el verano, con los días largos, los noruegos somos como los argentinos. Pero durante el invierno, que es extenso y hay menos luz y mucha más oscuridad, sobre todo en el norte, todo tiene que ser mucho más planificado. Uno está más con su familia y el hogar es muy importante. Ya sea una casa o un departamento. Porque estamos mucho tiempo allí. Casi ni hablamos con los vecinos durante el invierno y los encuentros son más difíciles. La gente sale mucho menos. No es normal ir a un restaurante en esa época. Con el calor, nos encanta juntarnos a tomarnos una cerveza. ¡Y al aire libre!

Otra de las grandes ideas sobre los noruegos, y los nórdicos en general, es que son países muy feministas. Argentina tiene un movimiento feminista muy importante. ¿Ve parecido el feminismo de su país y el nuestro?

Vuelvo a la tradición igualitaria de Noruega que también es una tradición liberal. Las mujeres lograron el derecho al voto en 1913, que a nivel global fue muy temprano. La sociedad noruega no es tan patriarcal, más allá de que todo es relativo. Hace mucho que las mujeres trabajan en mi país. Y en los sesenta y setenta hubo también avances grandes, en línea con los vientos internacionales. ¿No? La generación del 68 y todos eso movimientos. Nuestras bases ya eran muy fuertes. También desarrollamos desde hace bastante sistemas para cuidar a los niños, y que de esa forma, las mujeres pudieran trabajar y tener sus proyectos. Todo esto está muy internalizado por todos los partidos políticos y gobiernos. Es algo del día a día para nosotros. Es algo natural. Al punto que no lo anunciamos. Suecia incorporó términos para anunciarse como un gobierno feminista. Pero nosotros no necesitamos mencionarlo explícitamente. Como paralelismo con la Argentina, encuentro que este es un país muy liberal también, sobre todo en las ciudades. Y la posición tan fuerte de las mujeres argentinas me impresiona mucho.

Es muy interesante ser espectador de esta etapa en Argentina. Vi todos los problemas de su macro economía cuando llegué hace dos años y medio. La inflación en ascenso constante y las tensiones que lamentablemente provoca esto en la sociedad. Problemas macro económicos que se traducen en pobreza e inestabilidad. Sentí ese malestar. Y por eso es interesante observar los cambios. Y sin meterme en debates políticos por supuesto, es interesante la idea de abrirse comercialmente al exterior, que haya más cooperación.

Está todo el apoyo consular que les damos a los noruegos argentinos. A los noruegos que viven en Argentina. Lo que tiene que ver con pasaportes. Y hay algo popular que son las Working Holidays, que es un esquema en el cual jóvenes argentinos pueden viajar y trabajar en Noruega por temporadas. En cuotas de hasta trescientos jóvenes y siempre se llenan. Pero en verdad hay mucho más que trescientos argentinos en Noruega porque muchos tienen doble nacionalidad europea.

Pero ustedes no son miembros de la Unión Europea.

Efectivamente, no somos miembros. Pero tenemos más de cien acuerdos de integración con la Unión Europa. Y de los más importantes como ser parte de la zona Schengen y ser parte del Espacio Económico Europeo

Llegó al país hace dos años y medio más o menos. Con Alberto Fernández como presidente y hubo un cambio resonante con el gobierno de Javier Milei. ¿Cómo vive este momento? ¿Era imaginable para ustedes un gobierno como el libertario? Hoy entre lo que el mundo sabe de Argentina, también sabe sobre Milei. Es un presidente muy llamativo.

Es muy interesante ser espectador de esta etapa en Argentina. Vi todos los problemas de su macro economía cuando llegué. La inflación en ascenso constante y las tensiones que lamentablemente provoca esto en la sociedad. Problemas macro económicos que se traducen en pobreza e inestabilidad. Sentí ese malestar. Y por eso es interesante observar los cambios. Y sin meterme en debates políticos por supuesto, es interesante la idea de abrirse comercialmente al exterior, que haya más cooperación.

Ese debe ser uno de los intereses de Noruega respecto a Argentina…

Los cambios económicos son una oportunidad para mayor cooperación comercial. Desde ya que sabemos que no es fácil el ajuste fiscal que están realizando. No son tiempos sencillos para los argentinos, pero espero que con el tiempo eso empiece a mejorar. Que la economía de cada argentino sea mejor.

¿Qué siente como noruego cuando en Argentina se menciona a Noruega como la referencia del éxito? Incluso Milei en algunos discursos. El norte de que si todo sale bien en el futuro podríamos ser como Noruega.

No tengo mucho que comentar al respecto. Pero en general Noruega tiene buena reputación, y no solo en Argentina. Tal vez es porque tenemos una sociedad bastante ordenada. O porque nuestro Estado es grande pero profesional. Y asimismo, poseemos recursos energéticos importantes.

Ahí hay otra semejanza con Argentina.

Claro, es un paralelismo muy fuerte. Pero no siempre tuvimos estos recursos energéticos de petróleo y gas. Antes teníamos sobre todo recursos hidro eléctricos por nuestros ríos. Eso fue super importante para nosotros y fue la base de nuestra industrialización hace más de cien años. Nos permitió la producción de aluminio por ejemplo. Después vinieron los hidrocarburos con el gran hallazgo de petróleo en 1969.

Argentina tiene un recurso fenomenal en Vaca Muerta.

Claro, y también el cobre y el litio. También el sol y el viento. Todo lo que uno puede pensar, Argentina lo tiene. Por eso es interesante analizar estos paralelismos. Y debo decir que nosotros aprendimos algunas cosas en nuestra historia, que pueden ser relevantes hoy para ustedes. En Argentina ya hay radicadas empresas noruegas y el potencial de cooperación es muy grande. Son empresas de un alto nivel tecnológico. Es importante por lo tanto que Argentina pueda terminar de establecer condiciones macro económicas estables y un marco regulatorio estable. Hoy hay interés. Ya firmamos un acuerdo entre EFTA, que nuclea a los países europeos que elegimos no entrar a la Unión Europea (como Suiza, Islandia, Liechstentein), y el Mercosur. No somos un grupo de países muy grandes. Pero somos países bien desarrollados.

Pero no son un mercado muy relevante…

No, es cierto. Pero lo más importante es pensar en clave de intercambio de tecnología y de conocimiento. Puede ser muy positivo para Argentina, para que desarrollen su propia industria. Y en el sector energético. Nuestra historia, en resumen, fue así: primero vinieron las empresas internacionales, luego decidimos fomentar nuestra propia industria y hoy hay más de mil quinientas compañías energéticas que son noruegas. Y con experiencia en el Mar del Norte, que son condiciones muy, pero muy duras. A fines de los años 70 tuvimos un accidente muy grave en una estación petrolífera en alta mar en el que fallecieron 123 personas. Una plataforma que basculó y cayó al mar. Fue un desastre televisado en directo. Desde entonces se aseguró muchísimo la seguridad para evitar accidentes. Hay mucha robotización en este momento, para los trabajos más peligrosos bajo el agua. En fin, tenemos mucha experiencia y tecnología que pueden ser tan positivas para Argentina.

Tenemos 250 kilómetros de frontera con Rusia. Cuando vemos un cambio fundamental en el régimen de Putin que fue convertir a Rusia en un Estado de guerra con voluntad de atacar a otros países, nos parece muy grave. Noruega apoya al ciento por ciento a Ucrania. Nuestro apoyo a Ucrania es tan grande que ronda los ocho mil millones de dólares anuales. Si Rusia ganara…¿Quién es el que sigue?

Hablemos de geopolítica. ¿Le parece? ¿Qué supo o qué saben como gobierno respecto a la entrega del premio Nobel a María Corina Machado y las expectativas que tenía Donald Trump de recibirlo?

Miren, yo tengo la misma información que ustedes. Porque la verdad es que el comité del Premio Nóbel es ciento por ciento independiente. Ellos eligen quién gana y quién no. Puede que a lo sumo tenga un poquito de información más pero no tanto. Es que la fundación de los premios, está separada del Estado noruego. Lo que sí tenemos en Noruega es una tradición de paz muy pero muy notable. Hay un valor dentro de la sociedad sobre lo pacífico, sobre dar una mano cuando se necesita. Una tradición humanitaria muy fuerte.

¿De esos valores nació la voluntad compartida de que Noruega utilice el 1 por ciento de su PBI para desarrollo internacional no?

Empezó desde hace mucho. Tuvimos presencia en el terreno en muchos conflictos. Sudán, Medio Oriente, Sri Lanka y otros lugares. Es uno de los pilares de nuestra política exterior.

¿Tienen representación en Venezuela?

Ahora no tenemos embajada.

Noruega fue importante en los diálogos con Maduro que no llegaron a nada. Y entiendo que las palabras del presidente del Comité Nobel no son las palabras del gobierno noruego, pero fue una interpelación muy fuerte a Maduro a dejar el poder.

No tengo mucha información sobre como fue ese proceso de negociación. Pero como en otros conflictos, siempre nos ponemos a disposición para negociar.

Se piensa que después de Ucrania Vladimir Putin tiene la intención de seguir con Europa. ¿Cómo ve Noruega la amenaza rusa si es que lo ve como una amenaza?

Es una situación muy grave. Somos vecinos de Rusia. Tenemos una frontera de 250 kilómetros. Y los nórdicos mucho más. Finlandia tiene una frontera de 1340 kilómetros. Y cuando vemos un cambio fundamental en el régimen de Putin que fue convertir a Rusia en un Estado de Guerra con voluntad de atacar a otros países, nos parece muy grave. Noruega apoya al ciento por ciento a Ucrania. Apoyo militar y civil. Tenemos que evitar que Rusia gane una guerra así, que va en contra de todos los principios del derecho internacional. No tengo palabras para definir la gravedad que represento esto para Europa. Nuestro apoyo a Ucrania es tan grande que ronda los ocho mil millones de dólares anuales.

¿Y es un compromiso a largo plazo?

Sí, porque no podemos permitir que Rusia gane la guerra en Ucrania. Si la ganan…¿Quién será el próximo?

¿Cree entonces que Putin puede ir más allá?

No quiero entrar en especulaciones, pero Rusia está en modo de guerra, y si ganan en Ucrania se abren perspectivas aún más graves a futuro. ¿No? Además ya observamos que Rusia entró en una guerra híbrida contra Europa, desde los “hackeos” hasta otras formas de generar una sensación de inseguridad como episodios con drones. Europa está entendiendo que tiene que tomar mayor responsabilidad en su propia seguridad. Y lo vamos a hacer bien.

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