Por Joaquín Sánchez Mariño para POSTAL POSTAL. Fotos: Delfina Sevitz.
Gerard McCoy, embajador de Irlanda en Argentina desde hace cuatro años, le cuenta a POSTAL POSTAL sobre un gesto que revela la cercanía entre la isla de U2, Oscar Wilde; y el Río de la Plata: cada vez que se celebra San Patricio y la cerveza corre como nunca entre decoraciones de tréboles verdes por los bares de Retiro, como estos días justamente, un ministro de Irlanda viaja hasta Buenos Aires para festejar junto a la comunidad local. El último fue el joven Jack Chambres, ministro de Infraestructura y Gasto Público. En Argentina hay medio millón de descendientes de irlandeses. Es un hecho que Irlanda supo exportar sus fiestas como pocos, más allá de los pubs irlandeses. «Nosotros también inventamos Halloween, es el fin de año para la cultura celta, en mi familia lo celebramos siempre cantando y bailando – cuenta el embajador -, los emigrantes irlandeses la llevaron al mundo y prendió sobre todo en Estados Unidos».
Es mi primera vez designado en un país hispano hablante. Ojo. Yo elegí Argentina. Tenía dieciocho opciones de destino. Y mi deseo era que en el primer lugar estuviera Buenos Aires. La diplomacia es una carrera muy interesante, porque cada destino es una aventura. Yo quería tener mi aventura en Argentina. Como historiador que soy, sabía de nuestros vínculos tan cercanos…Ahora si juegan los Pumas, siempre estoy de su lado, además conozco a Felipe Contemponi.»
Fanático del rugby y del Hurling (un deporte gaélico que se juega con palos de madera), antes de ser designado en Buenos Aires donde está «re contento (sic)» y lo impresionan los días brillantes -«allá serían casi imposibles»- McCoy, historiador de profesión, se desempeñó en Luxermburgo, Roma, el Cairo y Riad. En esta nueva entrega de la sección de Diplomacia de POSTAL POSTAL, explica como se construyó, según él la Irlanda próspera y estable de hoy, el famoso «modelo irlandés» que tantas veces mencionó Javier Milei. Aunque no quiere vender una fantasía: «también tenemos nuestros problemas.» Por lo pronto, sabe como ganarse nuestro corazón: «en cualquier partido, siempre estoy del lado de los Pumas y de la albiceleste».

¿Cómo se lleva con los argentinos como irlandés? ¿Se siente a gusto acá?
Sí. Porque los argentinos son como los irlandeses, son sociales, es fácil tener una conversación. En Irlanda es muy común que surja hablar con un desconocido en el supermercado, o en el tren, o en el colectivo. Yo acá viví en Olivos tres años y me tomaba el tren para ir al Centro. O el bondi, cuando había obras para arreglar las vías. ¡Es muy sencillo tomarse el bondi en Buenos Aires! Recuerdo hablar con varias personas en los viajes. Una vez en el tren con un joven que – justo jugaban los Pumas contra Gales -, tenía la remera de los Pumas. Y hablamos de rugby. Otra vez tuve una charla en el tren con un muchacho que tenía puesta la remera de Boca y le pregunté si era bostero. Me comentó que era artista. Entré a su cuenta de Instagram y le terminé comprando dos obras.
¿Fue a la cancha de Boca?
Sí, claro. Pero mi primer partido de fútbol fue en la cancha de Almirante Brown. Fui a San Justo en diciembre de 2022, lo recuerdo, había llegado hace poco.
¿En qué más somos parecidos con ustedes?
Es que tiene que ver con como vivimos la vida, tenemos una perspectiva similar. En Argentina me siento como en casa. Y eso que recorrí todo el país. Jamás tuve problemas en ninguna provincia.
¿La comunidad irlandesa en Argentina está comprometida con las tradiciones de su país?
Depende la situación. Igualmente, más allá de la larga historia en común entre nuestras naciones, lo que cuenta es el futuro. Hay tres áreas en el vínculo que son claves: la cultura, el deporte y la educación. Hace poco fui al teatro a ver un espectáculo de fin de año de una escuela de danza irlandesa. Y la mayoría de quienes participaron no tiene raíces irlandesas. ¡Y eso es mejor aún! Porque significa que somos una cultura viva y abierta, que incluye. La cultura es para compartir, no para excluir. También la literatura irlandesa acá tiene mucha llegada. Este año en el club Almirante Brown, organizamos un taller de danza y una charla con profesores especializados en cultura irlandesa. Yo soy muy hincha del rugby como deporte. Por primera vez el año pasado los Pumas vencieron en Dublin a los «Lions» que es un combinado de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda. Eso fue importante así que felicitaciones.
¡Claro, hubo varios partidos contra Irlanda que fueron históricos, incluso en famoso mundial de 2007 en Francia con Agustín Pichot como capitán!
Así es. También recuerdo que nos ganaron en la copa del mundo de 2015, en Inglaterra (los Pumas vencieron 43 a 20). Yo vi ese partido en un pub en Viena, con otros irlandeses de la comunidad. Me gusta tanto el rugby que tengo una colección de camisetas.

Los argentinos son como los irlandeses, son sociales, es fácil tener una conversación. En Irlanda es muy común que surja hablar con un desconocido en el supermercado, o en el tren, o en el colectivo. Yo acá viví en Olivos tres años y me tomaba el tren para ir al Centro. O el bondi, cuando había obras para arreglar las vías. ¡Es muy sencillo tomarse el bondi en Buenos Aires! Recuerdo hablar con varias personas en los viajes. Una vez tuve una charla en el tren con un muchacho que tenía puesta la remera de Boca y le pregunté si era bostero. Me comentó que era artista. Entré a su cuenta de Instagram y le terminé comprando dos obras.
¿Qué otro aspecto es prioritario para ustedes en Argentina?
Me obsesiona la educación. Ayer fui a la graduación del colegio Saint Brendan´s. Acá tenemos una red de escuelas muy importantes. El colegio Cardenal Newman, el Saint Brendan´s, Monseñor Dillon, el Santa Brígida, el Colegio Limerick, que además tiene el nombre de mi ciudad natal. En ese colegio mandan sus alumnos a Irlanda a un intercambio. ¡A que aprendan inglés, con acento irlandés, claro!
¿Cuál es la primera reacción de los argentinos cuando se enteran que es el embajador de Irlanda?
De nuevo, depende el contexto. Muchos preguntan por la posibilidad de estudiar en Irlanda. Ahora tenemos becas para eso.
Hay muchos argentinos viviendo en Irlanda…
Así es. Quiero destacar un programa que es el de Working Holidays, del que pueden participar hasta doscientos argentinos. Pero implica que también puedan venir a la Argentina jóvenes irlandeses. Respecto a Irlanda, si bien es cierto que estamos en una situación mejor que en otras épocas, no somos un país perfecto. Tenemos nuestros problemas. En particular el costo del alquiler de la vivienda es muy caro. Estuve hace poco durante dos semanas. Hacía frío. Llovía. Había viento. Los días eran muy oscuros. ¡Este cielo azul y despejado de Buenos Aires no es algo normal para nosotros! Ni siquiera en verano. Un día como el de hoy sería algo absolutamente espectacular allá, casi imposible.
O sea que hay un flujo de ida y vuelta.
Me encantaría que más irlandeses vinieran un tiempo a la argentina. Tengo esperanza. Miren, el español hoy es el segundo idioma más popular en Irlanda, después del inglés, tanto en los colegios como en las universidades. Por lo tanto, necesitamos más maestros de español. Pienso que los jóvenes irlandeses podrían venir como asistentes de lengua inglesa y después volver a Irlanda, habiendo aprendido español. Con acento porteño, rosarino o cordobés (risas). Yo tomo acá dos clases de español por semana. Es mi primera vez designado en un país hispano hablante. Ojo. Yo elegí Argentina. Tenía dieciocho opciones de destino. Y mi deseo era que en el primer lugar estuviera Buenos Aires. Después habia elegido en segundo lugar a Wellington, en Nueva Zelanda, por mi pasión por el rugby. Y tercero, San Francisco en California. La diplomacia es una carrera muy interesante, porque cada destino es una aventura. Yo quería tener mi aventura en Argentina. Como historiador que soy, conocía de nuestros vínculos tan cercanos.
¿Fue una buena decisión?
¡Sí! Estoy re contento.
¿Y árabe aprendió en Medio Oriente?
En el Cairo intenté estudiarlo. Pero es un idioma difícil. Para hablarlo, hay que estudiar dos años full time. Nos conviene trabajar con traductores. Tenemos embajadas en el Cairo y Riad, y ahora el gobierno irlandés decidió abrir 26 nuevas sedes diplomáticas en el mundo. En el año 1997, cuando empecé mi carrera, la única embajada de Irlanda en la región era la de Buenos Aires. Tenía responsabilidad desde México hasta Ushuaia.
¡Dios atiende en Buenos Aires!
Sí (risas). Pero ahora tenemos embajadas en México, en Brasilia, consulado en San Pablo, dos nuevas embajadas en Colombia y Chile. Y también tenemos dos oficinas, una en Miami para el Caribe y una en México para América Central. Y tenemos por primera vez una estrategia concreta para profundizar vínculos con América Latina. En Argentina hay una comunidad importante de irlandeses en la Provincia de Buenos Aires. Pero a su vez, tenemos colectividades en Santa Fe, Rosario y Venado Tuerto. Cerca de ahí, hay un pueblo muy pequeño, Murphy, donde nació el jugador de fútbol Mauricio Pochettino.

Obviamente no tengo derecho a decir qué modelo tiene que seguir un país. Pero les voy a contar un poco sobre Irlanda en ese sentido. En mi opinión personal, hay tres elementos que fueron clave en la transformación que tuvieron la economía y la sociedad irlandesa. El primero fue todo lo que se invirtió en la educación gratuita, luego el ingreso a la Unión Europea y también que supimos construir consensos. Aunque también tenemos problemas: el costo del alquiler para vivir es altísimo.
Embajador, Irlanda se volvió una referencia en la política argentina porque el Presidente Javier Milei la mencionó muchas veces como un modelo a seguir. Habla del «milagro irlandés» como un camino a seguir. ¿Nos puede contar qué es el modelo irlandés? ¿Lo podemos aplicar en Argentina o no?
No tengo obviamente derecho a decir qué modelo tiene que seguir un país. Pero les voy a contar un poco sobre Irlanda en ese sentido. En mi opinión personal, hay tres elementos que fueron clave en la transformación que tuvieron la economía y la sociedad irlandesa. El primero fue la educación. Desde la década del sesenta se decidió hacer fuertes inversiones en un nuevo programa de educación gratuita. A nivel primaria, secundaria y universidades. El mejor recurso que tiene un país es su gente.
Interesante…
Nosotros lamentablemente tenemos una historia de emigración masiva. Hoy somos siete millones en toda la isla de Irlanda. Pero en el mundo hay setenta millones de descendientes de irlandeses. Eso implica un gran fracaso de nuestra política y de nuestra economía durante muchas generaciones. Otro hito de nuestra transformación fue el ingreso a la Unión Europea en el año 1973 porque nos permitió, entre otras cosas, atraer inversiones como puerta a Europa. Tenemos algunas ventajas como hablar inglés y usar el Euro. Por último, somos un país muy estable. Con consensos. La historia de Irlanda es de conflicto y a raíz de eso, es que valoramos tanto ahora el consenso. Es fundamental. Los irlandeses votamos por amplia mayoría ser parte de la Unión Europea, el acuerdo de Paz con Irlanda del Norte, hasta de la crisis económica de 2008 salimos con nuevos consensos. Ahora bien, como ya mencioné, Irlanda tiene sus problemas. El costo de la vivienda es muy alto. Y muchos jóvenes emigraron después de la crisis de 2008. Por ejemplo, de mis catorce sobrinos, algunos se fueron a Canadá, a Estados Unidos, a Australia. Incluso una sobrina se fue a enseñar inglés en una escuela de Corea del Sur.
¿Existe con Argentina una «solidaridad» en la rivalidad con Inglaterra? ¿Es cierto que nos une ser adversarios de los ingleses?
No. Ni tampoco sucede cuando hablo con comunidades de acá. Tuvimos un conflicto con los ingleses, pero eso es pasado. Desde hace ya décadas que somos amigos. Es una relación muy pero muy importante para los irlandeses. Casi toda familia irlandesa, tiene alguien en el Reino Unido. En mi caso, mi hermana y sus hijos tienen ambos pasaportes: británico e irlandés. La diferencia, eso sí, es que los ingleses decidieron irse de la Unión Europea, lo cual respetamos, pero para nosotros el futuro es dentro de la Unión. Y en la relación con Argentina, eso significa que también es una relación entre Europa y ustedes.
¿Como el acuerdo con el Mercosur?
Claro, que más allá de las preguntas que puedan surgir, lo cual es normal en las democracias, es una oportunidad de gran magnitud.
Teniendo en cuenta lo que nos dice, si hay un partido de rugby entre Argentina e Inglaterra. ¿Quién prefiere que gane.
¡Me cuesta mucho responder esa pregunta! Porque lo conozco a Felipe Contemponi y cada vez que hay un partido entre Los Pumas y cualquier otra nacionalidad, ya sean los Wallabies (Australia), los Springboks (Sudáfrica), Escocia, los All Blacks (Nueva Zelanda) o Inglaterra, o Gales, siempre lo termino felicitando. Argentina juega cada vez mejor. Pero voy al punto. Después de tres años viviendo en Argentina, estoy siempre del lado de los Pumas. El capitán actual, Julián Montoya, es ex alumno del Cardenal Newman, que es un colegio con lazos muy estrechos con los irlandeses. Respondo similar para el futbol: siempre del lado de la albiceleste.
¿Se vuelve a Irlanda antes o después del mundial?
¡Después! No hay forma que me vaya antes de vivir el mundial con ustedes.






