Una de las cosas que más me impactó la primera vez que viajé a Japón fue una sensación de felicidad muy emparentada con el bienestar. Me sentía bienvenida en todos lados porque los japoneses ponen atención en los detalles y el detalle es el cuidado por el otro. A su vez, algo que me enseñó Japón (y también la ceremonia del té) es que los sentidos se pueden potenciar. Japón es una experiencia sensorial: el cantar de las cigarras, el viento que mueve los brazos verdes de los sauces, el viento que hace caer los pétalos de sakura, el graznido de los cuervos. La suavidad de todos sus textiles, la costumbre de sacarse el calzado y deambular en pantuflas. El aroma tenue que se desprende de una sopa miso, la calidad inmejorable de un arroz blanco.
Este es mi recorte de Japón, con sugerencias para saber comportarse en una cultura donde el respeto y la convivencia son primordiales; y con planes para que disfruten situaciones genuinas e inolvidables. Hace poco vi la película Hamnet y uno de los personajes le dice a la protagonista que vaya con el corazón abierto. Creo que un consejo que aplica perfectamente a Japón.

En Japón, ser puntual no significa “llegar a horario”, sino llegar al menos 10 minutos antes. La gente usa esos 10 minutos en al oficina, por ejemplo, para organizar su espacio, o para predisponerse al día que va a comenzar. Si hay una salida grupal, todos llegan ese ratito antes para salir juntos “en punto”. En una reunión individual, la persona llega también antes y en esos minutos previos baja unos cambios el ajetreo de la calle. Todo esto es una forma de llevar a la práctica la idea de que tu tiempo y el mío valen.
1) Nunca invadan el espacio del otro (y eso incluye no hablar fuerte ni escuchar música sin auriculares).
En Japón está prohibido escuchar música sin auriculares o mantener una conversación larga por teléfono en la vía pública. Tokio tiene una población estimada de 14.2 millones de personas y aún así, nunca escuché en el subte que sonara un celular, ni que alguien hablara gritando por la calle o en el transporte. Entiendo que es una manera de convivencia y de respetar el espacio (auditivo) del otro. Eso, llevado al plano de lo físico, sería algo así: los japoneses tienen una habilidad para no chocarse, aún en una avenida de cinco esquinas muy transitada como la de Shibuya, donde cruzan al mismo tiempo entre 1000 y 2500 personas cada dos minutos. Tomar la distancia justa es una manera de no invadir el espacio del otro. Lo mismo ocurre con las conversaciones: los diálogos no se pisan y cada uno espera su turno para hablar. Otras cosas que tampoco se hacen en la vía pública o en el transporte: esperar a que cambie el semáforo parado en la calle, tomar y comer, maquillarse, darse besos en la boca. Y si hay que saludar a alguien tampoco se besa ni se abraza: alcanza con hacer una reverencia.
2) Llévense toda su basura, una bolsita propia no es mala idea.
Ya no recuerdo en qué mundial se viralizaron imágenes de japoneses limpiando una parte del estadio al finalizar un partido. La imagen se difundió en los noticieros locales con sorpresa. Las calles en Japón son impolutas. Quizás se pregunten cómo lo logran siendo tan escasos los tachos de basura. El sistema para sacar la basura a la calle está reglamentado por días. Por otra parte, los japoneses guardan la basura que generan a lo largo del día en sus propias carteras y mochilas y luego descartan todo en casa. Como turista no es una mala idea llevar una bolsita de plástico para ir tirando la basura acumulada.
3) No dejen de disfrutar de un “Onsen”, una piscina tradicional de agua termal (no apto para pudorosos).
Me atrevo a decir que el onsen es un must en la lista de “cosas para hacer en Japón”. Pero no solo es un punto en una lista. Es una experiencia que merece ser vivida. El onsen es una pileta de agua termal, y hay un protocolo estricto para entrar en ella. Antes de meterte tenés que bañarte, pero sentada en un banquito frente a un espejo con un duchador de mano. Funciona como una manera de eliminar el pudor, porque lo que sigue es meterse en el piletón, totalmente desnuda, junto a otras mujeres. Recomiendo los onsen al aire libre en los ryokan del interior del archipiélago. Y recomiendo sumergirse en el agua caliente justo antes de dormir. Nunca dormí tan profundo como después de haber disfrutado de un rato en el onsen. Quizás haya sido la noche estrellada, o la cercanía del mar que podía ver asomando la cabeza con el resto del cuerpo sumergido en el agua tibia.
4) No intenten cambiar como se hacen las cosas, ni siquiera un cono de helado.
Estábamos en un McDonald´s y mi esposo Javier quiso pedir un cono de vainilla pero en vaso de plástico en vez de cucurucho. Como pudo, Javier intentó explicarle la situación a la empleada. La chica asentía, pero de su cabeza salía humo, su cuerpo se tensó un poco y en un movimiento rápido y preciso dio vuelta el helado y lo puso sobre el vaso. El cucurucho quedó de sombrero, y así se lo entregó. Lo que para nosotros sería una adaptación sin pormenores, en Japón es una imposibilidad: el cono de vanilla se arma así y solo así, de ninguna otra manera más que esa. Los menúes fijos no pueden cambiarse con variables.
5) Ser puntual significa llegar diez minutos antes, porque el tiempo del otro vale.
En Japón, ser puntual no significa “llegar a horario”, sino llegar al menos 10 minutos antes. La gente usa esos 10 minutos en al oficina, por ejemplo, para organizar su espacio, o para predisponerse al día que va a comenzar. Si hay una salida grupal, todos llegan ese ratito antes para salir juntos “en punto”. En una reunión individual, la persona llega también antes y en esos minutos previos baja unos cambios el ajetreo de la calle. Todo esto es una forma de llevar a la práctica la idea de que tu tiempo y el mío valen. La fórmula se repite: el respeto y la convivencia por encima de todo lo demás.

Lost in Translation, la película de Sofia Coppola que se estrenó hace ya 23 años -¡wow!- y fue una pionera en la avalancha Japón-está-de-moda que vendría después una lección fundamental: la observación silenciosa. El personaje que interpreta Scarlett Johanson camina por las calles de Tokio y por las de Kioto observando en silencio y a una distancia prudencial. Observar e imitar es una forma de aprendizaje. Las disciplinas tradicionales japonesas como la ceremonia del té o el karate se internalizan primero observando y después haciendo.
6) Recorran y observen en silencio, con actitud “Lost in Translation”.
Lost in Translation, la película de Sofia Coppola que se estrenó hace ya 23 años -¡wow!- y fue una pionera en la avalancha Japón-está-de-moda que vendría después una lección fundamental: la observación silenciosa. El personaje que interpreta Scarlett Johanson camina por las calles de Tokio y por las de Kioto observando en silencio y a una distancia prudencial. Observar e imitar es una forma de aprendizaje. Las disciplinas tradicionales japonesas como la ceremonia del té o el karate se internalizan primero observando y después haciendo. Si estás pensando en visitar Japón, podés empezar tu viaje mirando esta película. Las secuencias son como videoclips, y por supuesto el soundtrack acompaña. Si me preguntan cómo suena Japón, no dudo en decir que se parece mucho a un tema de Air.
7) Madruguen o recorran de noche, ideal en bici, para evitar la avalancha de turistas.
Por supuesto, no todas las ciudades son silenciosas ni de colores tenues. Y en los últimos años el turismo en Japón creció tanto que se volvió un lujo disfrutar de una caminata por Fushimi Inari o Arashiyama con la menor cantidad de turistas posibles. Lo mejor entonces es ir entre las 6 y 8 de la mañana. O aprovechar las ciudades bici-friendly como Kioto para hacer paseos nocturnos. Kioto cambia radicalmente cuando las bandadas de turistas y el ajetreo del día duermen. Todo se percibe con una mística especial bajo la luz de la luna. Se puede recorrer el Mercado Nishiki, Gion y su calle principal (Hanamikoji), el templo Yasaka y las callecitas alrededor de Ishibei-Koji pedaleando. Realmente sentís que estás en el Kioto antiguo recorriendo esas calles angostas con empedrado y casas de madera. Pero esa magia solo sucede cuando todo está vacío y en silencio.
8) El tren bala es una experiencia increíble, pero también viajen en los trenes locales que paran en los pueblos (y hagan alguna ruta de peregrinaje).
Viajar en tren bala es una experiencia increíble. Pero también vale la pena viajar despacio en trenes locales parando en los pueblos que aparecen en el camino, o caminar alguna de las antiguas rutas de peregrinaje. Viajé en trenes marcando el recorrido y las paradas en un mapa de papel, leyendo los Diarios de viaje de Basho (el poeta de haiku más célebre de Japón) y fue una manera de habitar los poemas, de entrar en los paisajes a medida que pasaban delante de mis ojos. Aún no hice ninguno de los circuitos de peregrinaje, pero es mi gran pendiente… Eso es algo que nos sucede a todos los que viajamos a Japón: volvemos con una lista de cosas para hacer en un próximo viaje.
9) El lujo austero de alojarse en un “Ryokan” y comer Kaiseki.
¿Qué es un ryokan? Es una posada tradicional y según Kenya Hara, director creativo de Muji, es la mejor manera de experimentar el lujo japonés. Ese lujo austero incluye dormir en futones sobre el tatami, ver la luz que se filtra de manera tenue a través de los shoji (puertas corredizas de papel), acceder a un onsen y probar kaiseki, la forma más refinada de la cocina japonesa tradicional. ¿Cómo no sentirse bienvenida cuando la experiencia estética, culinaria, y de disfrute es absoluta?
10) Visiten los lugares en los que está prohibido sacar fotos como el interior del Museo Ghibli o el santuario del monte Yudono.
En el mundo globalizado en el que vivimos, lo mejor que te puede pasar en un viaje es sorprenderte. Hay algunos lugares turísticos en donde está prohibido sacar fotos: por ejemplo, los espacios interiores del Ghibli Museum o el santuario en el monte Yudono, uno de los tres puntos de peregrinaje en Yamagata. Es una forma de preservarse: para el que está ahí mismo, disfrutar el momento de forma más consciente. Y para el que todavía no visitó esos lugares, que pueda experimentarlos sin spoilers.
Fotos: Unsplash + (la principal, PH Alan W; foto del helado PH Gavin Li; foto del Ryokan PH Nicola Fittipaldi).






